M. M. G.
Madrid revalida su atractivo como destino para ubicar un negocio en la Unión Europea. La capital ocupa, por cuarto año consecutivo, el séptimo lugar en 'ranking' que presentó el pasado martes la consultora Cushman & Wakefield, correspondiente a su 'XIX European Cities Monitor 2008'. El índice, que se elabora gracias a testimonios de 500 altos ejecutivos de nueve países, sitúa a Barcelona en la quinta posición y a España como el único país que mantiene dos ciudades en el 'top ten,' sólo superado por Alemania, con Berlín, Múnich y Frankfurt. Londres y París encabezan este «estudio de percepciones», como se ocupó de recalcar el consejero delegado de la consultora, Roger Cooke.
Cuatro son los factores más valorados a la hora de elegir una localización: el transporte internacional, la calidad de las telecomunicaciones, el acceso a los mercados y la oferta de plantilla cualificada. En este último aspecto, que se revela de especial importancia, Madrid comparte con Hamburgo la octava plaza. La capital, que se hace fuerte como puerta de entrada a Latinoamérica, lidera junto a Barcelona el apartado de promoción. Un hecho que, a juicio de Cooke, demuestra «el esfuerzo español» por 'vender' sus ciudades, sobre todo ante la fuerte competencia de urbes emergentes como Praga o Budapest.
La disponibilidad de espacios de oficinas 'sube' a Madrid hasta el sexto puesto, algo que, según el director de la oficina de Cushman & Wakefield en la capital, Jaime Oliveira, contrasta con la realidad de una oferta muy escasa de edificios de clase A en el centro. Donde sí tiene -y mucho- que mejorar la metrópoli es en cuestiones medioambientales, ya que ni siquiera aparece entre las 20 primeras. Parece que pocos propietarios se plantean, al menos de momento, certificar la sostenibilidad de su edificio.
|