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El control y la vigilancia durante el periodo inmediatamente posterior a la puesta en venta de un fármaco usado por niños es crucial para detectar efectos secundarios graves, raros o que sólo se producen en la edad pediátrica». Esta es la principal conclusión de un trabajo que un equipo de la Universidad de Duke (Estados Unidos) acaba de publicar en la revista Pediatrics. Este grupo de investigadores quiso analizar el trabajo del Comité Consultivo Pediátrico (PAC, sus siglas en inglés), un organismo estadounidense que recoge cualquier efecto adverso relacionado con un medicamento en el año posterior a su puesta en el mercado y emite una recomendación al respecto. Durante los cuatro años que duró la investigación (2003-2007), esta institución revisó en total 67 fármacos, entre los que encontró algunos problemas de relevancia. En 12 de ellos, según explican los investigadores en el trabajo, fue necesario cambiar el prospecto del medicamento para avisar de posibles riesgos. Fue el caso del Fentanyl, un analgésico aprobado para tratar el dolor crónico en niños mayores de dos años que desde 2004 incluye en su etiqueta: «Su uso inadecuado puede provocar graves efectos adversos e incluso la muerte». Además de las advertencias en la etiqueta, el PAC también recomendó la vigilancia continuada de otros 10 productos.
«Pese a que la vigilancia pos venta en millones de menores es complicada, es vital hallar efectos tóxicos presentes sólo en ellos, posibles diferencias entre grupos de edad, interacciones entre fármacos, entre otros factores», insisten los autores.
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