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James Watson y Craig Venter tienen en común muchas cosas, como la dedicación a la genética —el primero fue uno de los descubridores de la estructura de la molécula de ADN y el segundo es uno de los padres del Proyecto Genoma Humano— y el hecho de que ambos tienen rasgos caucásicos. Esta supuesta homogeneidad ha impulsado a Venter a escribir, junto a otros investigadores, un artículo en la revista Clinical Pharmacology & Therapeutics a propósito de la necesidad de tener en cuenta las limitaciones del concepto de raza de cara a las terapias personalizadas.
Además, el progresivo abaratamiento de las pruebas genéticas hace que cada vez sea menos descabellado proponer que se generalice el estudio de los genes concretos que explican por qué algunas personas responden peor a ciertos tratamientos.
Aprovechando que los genomas de los dos biólogos han sido totalmente secuenciados, los autores realizaron un análisis comparativo de seis de sus genes. La principal diferencia se encontró en el denominado CY2D6. Watson presenta una variante poco frecuente en caucásicos que puede llevar a que su organismo metabolice de forma distinta algunos fármacos.
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