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VOZ DE LIBERTAD. La periodista Victoria Prego, adjunta al director de El Mundo, entre carteles de las primeras convocatorias electorales.
VOZ DE LIBERTAD. La periodista Victoria Prego, adjunta al director de El Mundo, entre carteles de las primeras convocatorias electorales.

HISTORIA | DIEZ HITOS PARA 30 AÑOS
La victoria de la democracia

En 1978 era corresponsal de TVE en Londres. El 23-F de 1981 estaba retransmitiendo la sesión de investidura de Calvo Sotelo cuando Tejero irrumpió en el Congreso de los Diputados. Fue la voz de un país indignado que pasaba a la ofensiva pacífica en la Puerta del Sol de Madrid en 1997, dos días después de que ETA asesinara a Miguel Ángel Blanco. Ha tratado a los cinco presidentes de la democracia. Victoria Prego, testigo privilegiado de nuestra Historia reciente, analiza los últimos 30 años en la serie 'El camino de la libertad', que El Mundo empieza a distribuir el próximo domingo, y reseña para Magazine los diez momentos clave de estas tres décadas en libertad. Tres décadas, afirma, pacíficas pero convulsas desde el primer minuto.


Los padres de la Constitución. De izqda. a dcha., de pie: Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez Llorca y Miguel Herrero de Miñón. Sentados: Miguel Roca, Manuel Fraga, Gregorio Peces Barba y Jordi Solé Tura.
Los padres de la Constitución. De izqda. a dcha., de pie: Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez Llorca y Miguel Herrero de Miñón. Sentados: Miguel Roca, Manuel Fraga, Gregorio Peces Barba y Jordi Solé Tura.

“¡Quieto todo el mundo!”. Antonio Tejero en la tribuna del Congreso de los diputados el 23-F de 1981.
“¡Quieto todo el mundo!”. Antonio Tejero en la tribuna del Congreso de los diputados el 23-F de 1981.

En Europa. Fernando Morán y Felipe González firman la adhesión a la CEE en junio de 1985.
En Europa. Fernando Morán y Felipe González firman la adhesión a la CEE en junio de 1985.

Cara a cara. Prego ha entrevistado a los cinco presidentes de la democracia. En la imagen, con Felipe González hacia 1990.
Cara a cara. Prego ha entrevistado a los cinco presidentes de la democracia. En la imagen, con Felipe González hacia 1990.

Fotografía de Rosa Muñoz.


«La memoria de la guerra actuó como antídoto»

La participación en el referéndum fue del 67% con un 88% de votos a favor Tiene 169 artículos y 19.149 palabras En 1992 se hizo la única reforma: se añadieron dos palabras al art. 13 para adecuarlo a Maastricht.
1. LA APROBACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN

Fue un hecho histórico por el grado de consenso que se logró. En la Historia de España jamás se había aprobado una Constitución con el acuerdo de todas las fuerzas parlamentarias. En 1978, en cambio, los líderes políticos fueron extraordinariamente prudentes y sensatos. Comprendieron que tenían que renunciar a una parte importante de sus posiciones en favor del acuerdo. Y ahí estuvieron todos.

Hubo una voluntad deliberada de entendimiento, de no repetir una guerra civil tan tremenda como la de 1936. Una voluntad mayoritaria, silenciosa, no formulada verbalmente, eso que se dice «la voluntad del pueblo». Y esa voluntad impregnaba todo el clima político español. Hoy no corremos ningún riesgo dramático, por supuesto. Corremos otro tipo de riesgos, no el de un enfrentamiento civil. Pero en 1978 la memoria de la guerra actuó como antídoto. El miedo fue también un motor de prudencia y de voluntad de acuerdos.

Treinta años después, la Constitución necesita una revisión, claro que sí. Las constituciones están para ser reformadas. Y ésas son las que duran. La de 1978 necesita una revisión serena, no sectaria y que parta de un acuerdo previo: la voluntad de mejorar el país.

«Si el Rey hubiera estado con el golpe, el golpe sale»

A las 18.21 h del 23-F de 1981 Antonio Tejero irrumpe en el Congreso con más de 100 guardias civiles Permanece allí hasta el mediodía del 24 Fracasado el golpe, 1,2 millones de personas se manifestaron en Madrid.
2. EL 23-F

Leopoldo Calvo Sotelo lo describió como «una tragedia que acabó en farsa» y lo describió muy bien. En aquellos días se sabía que había agitación en los cuarteles, sobre todo en los sectores más ultra del Ejército, pero no es cierta la versión que dice que todo el mundo, menos el presidente, estaba al tanto de que iba a haber un golpe de Estado durante la sesión de investidura de Calvo Sotelo.

El general Gutiérrez Mellado, vicepresidente del Gobierno, no lo sabía. Y Adolfo Suárez tampoco, porque como él siempre decía (y yo me lo creo, porque él era un poquito chuleta para estas cosas): «Si yo sospecho que va a haber un golpe, no dimito». A Calvo Sotelo llegó a decirle: «Yo me entreno para que, si un día viene un tío y me pone una pistola al pecho, yo no me arrugue». Hay una parte de la historia del 23-F, pienso yo, que aún queda por contarse, pero lo que es un hecho objetivo es que la posición del Rey fue decisiva a la hora de parar el golpe. Si el Rey llega a estar con el golpe, el golpe sale, eso seguro. Guillermo Quintana Lacaci, capitán general de Madrid, que fue clave para hacer fracasar el golpe, declaró públicamente unos meses después: «Si a mí el Rey me ordena salir, yo salgo». Salir con los tanques, quería decir. Y lo habría hecho, sin duda. Y luego hay otra cosa muy significativa: en las sucesivas llamadas que el Rey hizo a los capitanes generales, casi todos, por no decir todos, le contestaron:«A la órdenes de Vuestra Majestad». Para lo que fuera. Para apoyar o para oponerse al asalto al Congreso. A las órdenes de Vuestra Majestad. Punto. Por eso insisto, si el Rey hubiera estado con el golpe, el golpe sale.

Fuera del Congreso se vivió la jornada con tanto miedo como prudencia. La gente se quedó callada en sus casas. Los sindicatos pensaron sacar a la gente a la calle, pero se les dijo que era mejor esperar y esperaron. Y sólo cuando el golpe fracasó los españoles salieron masivamente a la calle a favor de la Constitución. Aquel día quedó muy claro lo que el país quería. Visto con perspectiva histórica, se podría llegar a la conclusión de que aquello fue una especie de vacuna, pero la verdad es que hubo otros dos intentos de golpe de Estado muy serios. En octubre de 1982 hubo un proyecto de golpe realmente cruento y brutal, que incluía matar al Rey y a los miembros del Gobierno. Y en junio de 1985, en la celebración del Día de las Fuerzas Armadas, en La Coruña, existieron unos planes de volar la tribuna donde iban a estar toda la Familia Real y el Gobierno en pleno. Los servicios de Información desmontaron aquello a tiempo. Y no descarto que hubiera habido más planes. Pero al final, lo que nos vacunó fue el tiempo y una política ejecutada de una determinada manera.

«Fue una mayoría absoluta espectacular»

En octubre de 1982 el PSOE logró la mayoría absoluta más abultada de la Historia de España hasta hoy: 202 escaños Se mantuvo en el poder 14 años UCD se desplomó: de 168 escaños en 1979 a sólo 11.
3. LA VICTORIA SOCIALISTA DE 1982

Era una marea que llevaba viéndose desde mucho tiempo antes. La presidencia de Calvo Sotelo había sido muy difícil y la nueva generación estaba con el PSOE. Fue una mayoría absoluta espectacular, pero no fue ninguna sorpresa. Al mismo tiempo había algo de miedo y mucha preocupación. La Iglesia estaba asustada. El mundo financiero desconfiaba de «estos jóvenes socialistas». Desde todos los sectores se afrontó aquello con expectativas y temores desmesurados.

Una de las cosas que mejor hizo Felipe González fue practicar una política de pacto que tranquilizó a los llamados «poderes fácticos». Eso sí, el Gobierno del PSOE empezó a hacer la reforma de las Fuerzas Armadas desde el minuto uno y con gran firmeza. Y, en resumidas cuentas, modernizaron el país. Se atrevieron con la reconversión industrial aguantando el tirón de unos levantamientos sociales como nunca se habían visto, reformaron y universalizaron la educación, la sanidad y las pensiones, aprobaron una ley del aborto… Con lo que sabíamos entonces, cuando aún no habían aflorado todos los escándalos, las primeras legislaturas socialistas fueron de una eficacia extraordinaria.

«Aun siendo una democracia costó entrar en Europa»

España solicitó, sin éxito, su ingreso en la CEE en 1962 y 1977 Se consiguió finalmente en 1986 Desde entonces y hasta 2013, nuestro país habrá recibido más de 102.000 millones de euros en fondos europeos.
4. EL INGRESO EN LA CEE

Colocar a España en Europa y en el mundo fue uno de los grandes logros del PSOE. En realidad, el intento de entrar en Europa tiene una larga historia en la que se encadenan muchos nombres: Fernando María Castiella, Marcelino Oreja, Pérez Llorca, Calvo Sotelo…

Y no nos bastó con hacer una Transición modélica. Había muchos otros intereses en la Europa comunitaria. Intereses de política agrícola sobre todo. Por eso, incluso después de ser una democracia inobjetable, nos costó mucho entrar en la Comunidad Económica Europea. Pero teníamos tanta ansia europea, tanto afán de modernidad, de libertad, de ilustración, fuimos tan europeístas todos los españoles… que nunca tuvimos una sola duda. Al final se firmó el protocolo de adhesión en junio de 1985 y entramos oficialmente en la CEE el 1 de enero de 1986. Aún faltaban algunos años para que Europa dejara verdaderamente de «terminar en los Pirineos», pero España acabó teniendo una posición de mucho peso en la Comunidad. Y en eso tuvo mucho que ver Felipe González, un líder extraordinariamente europeísta y muy respetado en el continente.

«La primera ruptura entre la izquierda y González. Un desgarro nacional»

España entró en la OTAN bajo la presidencia de Calvo Sotelo, en 1982 La participación en el referéndum sobre la permanencia de 1986 fue del 59,4% El resultado: un 52% de síes y un 39,8% de noes.
5. EL REFERÉNDUM SOBRE LA OTAN

Si la entrada oficial en la CEE fue en enero de 1986, en febrero se convocó el referéndum sobre la permanencia en la OTAN. Y la consulta supuso un auténtico trauma para el país. Ya había habido un primer distanciamiento entre la izquierda y el PSOE a cuenta de la reconversión industrial, pero aquello había sido fundamentalmente un divorcio entre los sindicatos y el Gobierno, que es otra cosa. El referéndum de la OTAN es el que marca la primera ruptura, casi sentimental, entre la opinión pública de izquierdas y el Gobierno socialista. O más: entre la izquierda y Felipe González personalmente.

Fue una brecha muy honda la que se abrió. Después de haberse esforzado intensísimamente en crear una opinión radicalmente contraria a la entrada de España en la Alianza Atlántica, el Partido Socialista pasó a defender la continuidad en la OTAN. Y aquel referéndum quebrantó a la sociedad española de una manera brutal. Años después nos integramos en la estructura militar de la organización y no pasó nada. Pero en 1986 la cuestión se planteó en términos de sentido histórico, de nuestro papel como país en el mundo. Fue un desgarro nacional. «Yo lo pasé mal», me confesó años después Felipe González en el transcurso de una entrevista. «Creo que es la decisión más difícil que he tomado en mi vida, el momento más duro de mi responsabilidad. Lo pasé mal antes y después. Yo era perfectamente consciente de que, a pesar de haber ganado el referéndum, me iban a pasar una factura altísima en términos de afecto, no digo ya de votos. Y vaya si lo pagamos».

«El 14-D no fue una protesta sindical, fue una protesta global»

Se convocó en protesta contra el Plan de Empleo Juveni y el abaratamiento del despido La secundaron más de siete millones de personas En 1989 el PSOE perdió nueve escaños IU ganó 10.
6. LA HUELGA GENERAL DE 1988

Fue el segundo trauma brutal por el que tuvo que pasar el PSOE. Por primera vez en la Historia de España una convocatoria de huelga general tiene éxito. Y se produce con un Gobierno socialista e impulsada, además, por la Unión General de Trabajadores, el sindicato socialista.

En el fondo, era un enfrentamiento difícilmente evitable. Los sindicatos esperaban de un Gobierno de izquierdas que hiciera una política de defensa de los trabajadores frente a cualquier otro problema y el Ejecutivo, creo yo, estaba dispuesto a gobernar con un punto de vista más amplio: quería modernizar el país, nivelarlo con Europa, y estaba convencido de que le asistía la razón histórica.

El seguimiento de la huelga fue espectacular por lo masivo. No fue nadie a trabajar. Pero aquello no fue sólo una protesta sindical contra el plan de empleo juvenil y la reforma de las pensiones; fue una protesta global. Una protesta ciudadana. Estábamos ya en plena cultura del pelotazo, con la beautiful people en auge, y aquel paro masivo fue una manera de decir al Ejecutivo: «No me gusta cómo están ustedes gobernando y quiero que lo sepan».

A pesar de lo cual, el PSOE volvió a ganar las elecciones en 1989 y de nuevo en 1993.

«La primera legislatura de Aznar fue muy buena; la primera mitad de la segunda, aceptable; la segunda mitad, inaceptable»

El PP obtuvo 156 escaños en las elecciones de marzo de 1996 por 141 del PSOE Tras pactar su investidura con CiU, PP y Coalición Canaria, Aznar juró como presidente del Gobierno dos meses después.
7. LA LLEGADA DE LA DERECHA AL PODER

El Partido Popular accedió al poder en 1996 por la mínima y después de que el PSOE hubiera tenido una legislatura y media, casi dos legislaturas, extremadamente duras, con una verdadera marea de casos de corrupción capaces de destruir la moral de todo un país. Lo normal es que los electores hubieran retirado absolutamente el apoyo al Gobierno en ejercicio, que era el Gobierno socialista, en la primera oportunidad que se les hubiera presentado. Pero no fue así. En la campaña electoral de 1993, la apelación a que volvía la derecha, «los de siempre», los de Franco, funcionó absolutamente. Seguía operando el miedo al pasado, el miedo al regreso del franquismo. Seguían vivos ciertos fantasmas. Luego ya no pudo ser. En las elecciones de 1996 gana el PP , aunque, como dijo González, «después de todo lo que había llovido, ¡gana por la mínima!».

La primera legislatura del Partido Popular, que hizo de la necesidad virtud pactando con los nacionalistas, fue muy buena. Por eso obtuvo la mayoría absoluta en las siguientes elecciones. Y ahí es donde empezó, creo yo, a equivocarse. Aznar hizo una primera parte de legislatura muy aceptable y una segunda parte del todo inaceptable que incluyó una reforma laboral por decreto (lo que le costó una huelga general) y el apoyo a la política de Bush en Irak, que fue, sin duda alguna, una apuesta mantenida contra viento y marea, contra la opinión pública, contra la oposición e incluso contra sus propios dirigentes.

Y ése es el problema de este país: que cuando los partidos políticos obtienen mayoría absoluta gobiernan con un atrevimiento y un aire de estar en posesión de la verdad que no es admisible. Por eso se equivocan. Le pasó también al Gobierno socialista.

Lo que pasa es que, cuando no logran la mayoría absoluta, entonces están obligados a pactar con los nacionalistas. Eso no era ningún problema cuando los nacionalistas parecían compartir el modelo de país diseñado por la Constitución. Pero ahora ya se ve que no lo no comparten. Así que las dos salidas son poco deseables. Nos convendría, creo yo, que apareciera y se consolidara un partido bisagra, de centro y de ámbito nacional, para que los pactos no tuvieran coste en el modelo constitucional de país. Pero también hay que decir que si en España no existe una sólida formación de centro que haga de bisagra es porque los grandes partidos han destrozado todos los intentos conocidos de crearla.

«Fue una hazaña que nos ha colocado ya entre los países desarrollados del mundo»

En 1995 no se cumplía ningún requisito de acceso al euro En 1997 ya se cumplían tres: inflación, déficit y tipos de interés España fue uno de los 12 países que lo estrenó en 2002 Hoy circulan aquí 82.814 millones de euros.
8. LA ENTRADA EN EL EURO

Fue el gran éxito de la política económica del Gobierno del PP. Con unos datos económicos catastróficos cuando llegaron al poder, y en un tiempo récord, estos señores fueron capaces de darle un vuelco a la situación económica del país de modo que, llegado el día del examen, pudimos cumplir los requisitos de acceso a la moneda única. Fue toda una hazaña.

Los españoles hemos sido, en general, muy europeístas en términos políticos y de derechos, pero nos ha interesado más bien poco la cuestión económica. El euro como objetivo no producía en España oleadas de entusiasmo, precisamente. Sin embargo, los dirigentes del Partido Popular demostraron tener una gran visión de futuro. Pasados los años, nadie discute que formar parte de una Europa unida con una moneda única es uno de nuestros grandes avances, de nuestros grandes logros. Nos ha colocado, ya de manera definitiva, entre los países desarrollados del mundo.

«Cuanto más avanzábamos en democracia, más asesinaba ETA»

Desde 1968 ETA ha matado a 838 personas Entre 1998 y 2000 se condenó a 16 personas, entre ellos el ex ministro Barrionuevo, por terrorismo de Estado Al menos cinco altos cargos se lucraron con fondos reservados.
9. LAS GRANDES LACRAS: TERRORISMO, TERRORISMO DE ESTADO Y CORRUPCIÓN

El terrorismo no ha dejado de golpear a los españoles ni un solo segundo desde que este país hizo la Transición. Desde antes. Cuanto más avanzábamos en democracia, más asesinaban. Ha sido una agresión permanente. Ni un solo instante ha dejado ETA de intentar volcar el barco. Y ahora que éste es un barco que ya no vuelca, siguen matando.

Ha habido atentados brutales, pero si hay que elegir momentos clave yo no lo haría en función del daño producido sino de la reacción provocada. Y en ese sentido citaría los asesinatos de Francisco Tomás y Valiente y de Miguel Ángel Blanco, cuando el miedo, la indiferencia, la insensibilidad moral que pudiera quedar como poso en el ánimo de muchos españoles desaparecieron por completo.

Cuando matan a Tomás y Valiente los estudiantes se pintan las manos de blanco, que es un gesto de un impacto visual extraordinario, y claman ¡BastaYa!, un grito que haría historia. Y cuando asesinan a Miguel Ángel Blanco un país entero se echa indignado a la calle. Eso que dije yo en la Puerta del Sol, que jamás me lo han perdonado: «Con la paz y la palabra y con la ley en la mano, a por ellos», eso es lo que la gente pensaba. Los españoles pasaron a la ofensiva democrática, a la ofensiva pacífica. El gran mérito de las víctimas y de los ciudadanos es que nunca han pedido venganza, sino justicia y dureza, valentía frente a los asesinos. Este país se ha rearmado moralmente frente al terrorismo. Pero hay que decir que responder a los terroristas con terrorismo es inaceptable en un Estado de Derecho.

El terrorismo de Estado nos hizo retroceder en la unanimidad moral de los demócratas frente al terrorismo de ETA, nos hizo un daño enorme, no logró nada y nos arrastró a los niveles más abyectos en términos éticos de toda la Historia de la democracia. Esta vez sí que se puede decir que la guerra sucia, además de un crimen, fue un terrible error que escandalizó y dolió a los españoles.

Y, sin embargo, yo creo que lo que les sacó de quicio y les irritó sobremanera, fue que, encima, hubiera personajes que se enriquecieron con los fondos reservados, ¡con el dinero del Estado destinado a luchar contra el terrorismo! Aquello fue, sencillamente, un latrocinio organizado por los propios servidores públicos. La corrupción surgió de una manera tan multiplicada, hubo tanta gente importante implicada que resultó demoledor. Es que era todos los días un escándalo nuevo.Y eso no hay quien lo tolere en un país normal.

«La legislatura pasada fue terrible»

Tres días antes de las elecciones de 2004, 191 personas murieron en la explosión de cuatro trenes en Madrid La Audiencia Nacional condenó a 21 acusados a un total de 120.000 años de cárcel en octubre de 2007.
10. EL 11-M

Es el último gran trauma del país y tiene dos derivadas. Una, el drama causado directamente por el crimen, el dolor, el estupor, la rabia. La otra, el problema político producido por la gestión de la crisis que hizo por un lado el Gobierno y por otro lado la oposición. Como todos los grandes acontecimientos dramáticos, éste tardará muchos años en cicatrizar y será revisado muchas veces más en el futuro. Ha sido uno de los episodios más dañinos de la Historia de España. Por tantas muertes y tantísimas víctimas, desde luego, pero también por sus efectos políticos, por el abismo que se abrió entre la derecha y la izquierda. La pasada legislatura fue terrible políticamente hablando. Fue como el Duelo a garrotazos de Goya. Por las dos partes.

De todos modos, y en un juicio global, creo que, pasadas ya tres décadas desde la aprobación de la Constitución, el estado de salud de nuestra democracia es espléndido. La de estos 30 años ha sido, desde el minuto uno, una historia tan convulsa como pacífica, y viceversa. Y, sin embargo, y a pesar de todo lo que hemos pasado, somos un país próspero y hasta alegre. El músculo y el nervio que tiene nuestro país a veces me deja asombrada.



     
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