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Jimmy McCain, 19 años. Track Palin, 19 años. Joseph Beau Biden, 39. Tres vástagos de tres poderosas familias. Tres rostros apenas conocidos. Son los hijos de la guerra. Los descendientes de dos hombres y una mujer que aspiran a gobernar el país más poderoso del mundo. ¿Serán su talón de Aquiles? Mientras sus famosos padres (John McCain, Sarah Palin y Joseph Biden) tratan de ganarse al electorado americano, sus retoños se despliegan por Irak enrolados con las tropas de ocupación estadounidenses.
Algunos padres/madres lo ocultan (McCain ha reusado hablar de su hijo), otros lo llevan a gala (conocido es el amor de Palín por las armas), pero lo cierto es que el país, inmerso en la gran crisis económica, no tiene ahora sus ojos puesto en Irak. En la recta final hacia la Casa Blanca la guerra abierta no se vive como Vietnam.
El único de los candidatos que no vive la contienda en familia es Obama. Sus hijas, de siete y 10 años, están muy lejos de Bagdad. ¿Qué les espera allí, o están viviendo ya, a los otros hijos: McCain, Biden, Palin?
A día de hoy, Jimmy McCain, 19 años, hijo del candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, es el único de los tres que se encuentra en EEUU. Volvió en febrero, después de servir siete meses en el país árabe. Track Palin —cuyo nombre significa «pista», y se debe a la pasión de su madre, la también republicana y aspirante a la vicepresidencia, Sarah Palin, por el atletismo— tiene 19 años y el 11 de septiembre se despidió de ella en Forth Wainwright, como lo hicieron de sus respectivas familias otros 4.000 muchachos de Alaska, rumbo a Irak. Joseph Beau Biden, el primogénito del senador de Delaware, Joseph Biden, candidato a vicepresidente de los demócratas de Obama, es el mayor del grupo, tiene 39 años y se incorporó a filas ayer con rango de capitán.
En caso de que McCain saliera victorioso de las urnas el 4 de noviembre, no sería la primera vez que un presidente ejerce de comandante en jefe del ejército estadounidense mientras un hijo o un familiar cercano sirve con las armas en el frente. La misma situación se produjo durante el mandato de Lyndon B. Johnson, cuyo yerno fue oficial de infantería en Vietnam, así como con Eisenhower, que tenía un hijo en las trincheras de Corea mientras el dirigía la guerra desde Washington.
De las tres familias, los únicos con real tradición militar son los McCain, un vínculo que data de la Guerra de Independencia del país. Muchos de ellos cuentan con brillantes carreras militares, en la mayoría de casos en la Marina. Por ejemplo, tanto el padre, como el abuelo de John McCain llegaron a ser almirantes de cuatro estrellas, uno de los máximos rangos al que se puede aspirar en el cuerpo.
No es de extrañar, pues, que a temprana edad, Jimmy McCain mostrara una vocación marcial. Al inicio de la Educación Secundaria, compraba fetiches militares por internet, su videojuego favorito de batallas era Battlefield 1942 y su posesión más preciada, un casco de la II Guerra Mundial. Incluso antes de lo que permite la ley, a los 17 años, se alistó en el ejército. Y como aún no era mayor de edad, Cindy, su madre, tuvo que autorizar por escrito que le hicieran las pruebas médicas.
Además de los rasgos faciales y la vocación militar, Jimmy McCain heredó de su padre la rebeldía y el rechazo a todo tipo de privilegios derivados de su influyente apellido. Pocos días antes de su marcha a Irak, su madre se despidió del menor de sus tres hijos. Hizo varias llamadas y consiguió un permiso especial para visitar la base donde su vástago se encontraba. Pero el amor de madre irritó a Jimmy y este canceló la visita.
«Dios nos libre de darle algo de lo que el resto de Marines no puedan gozar», explica el teniente Bowlby, en referencia a la reiterada insistencia del menor de los McCain a rechazar cualquier privilegio obtenido por su estirpe. El mismo comportamiento mostró el candidato republicano, John McCain, durante sus seis años como prisionero de guerra en Vietnam, al rechazar que su padre, uno de los almirantes de mayor prestigio del ejército, intercediera para que fuese liberado.
UN ÚNICO PRIVILEGIO
Entre las renuncias de Jimmy, figuraba el mantener un contacto diario con sus padres. Destacado en la desértica provincia de Anbar, los 30 soldados de su compañía compartían un único teléfono por satélite al que le fallaba además la señal. Por eso el joven supo de la decisiva victoria de su padre en New Hampshire varios días después. En aquellos siete meses, sólo disfrutó de un privilegio: poder cenar con su padre el día de Acción de Gracias.
Una estancia tan dura como la de McCain le espera a Track Palin, en la tumultuosa provincia de Diyala. En cambio, Beau Biden afrontará menos penurias y riesgos, puesto que no ha sido enviado a Irak como soldado raso, sino como capitán de la Guardia Nacional de Delaware. El mayor de los Biden, fiscal general del Estado de Delaware, desarrollará tareas de fiscal para el ejército.
A pesar de que Sarah Palin y John McCain, el tándem republicano a la Casa Blanca, mantienen una misma posición favorable a la invasión de Irak, lo que les diferencia de Biden en lo personal es la forma con la que han tratado el hecho de que uno de sus vástagos sirva en el frente. McCain nunca quiere abordar el asunto en público por pudor, por lo que una buena parte de la ciudadanía no sabe de la historia de su hijo.
Palin, en cambio, lo comenta en los mítines, y hasta su hijo Track no ha dudado en posar ante las cámaras en la Convención Republicana, por lo que han acusado a la candidata de querer utilizarlo políticamente. Biden, por su parte, no cae en ninguno de los dos extremos.
Tres estilos diferentes para tres políticos con una implicación personal directa en el infierno iraquí.
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