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 DIRECTORIO   8 de Octubre de 2008, número 525
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La pesadilla de las novatadas se reaviva gracias a internet
Pese a que en España estas prácticas han quedado reducidas a bromas de mal gusto, en el extranjero el auge de la red ha disparado la difusión de las vejaciones a las que se somete a los debutantes.
EMILIA LANDALUCE

«Venga novatos. Tenéis media hora y seis botellas. Demostradnos que no sois unos 'maricas' y que sabéis lo que se hace». La Universidad de Colorado es, según un conocido ránking estadounidense, el centro de Educación Superior más 'dionisiaco' del país.

Lynn Bailey era un novato de primer curso. Como la mayoría de sus compañeros deseaba integrarse en la intensa vida social que se desarrollaba en el campus. Quizás por este motivo quiso ingresar en una de las hermandades que agrupaban a los alumnos. Pero para ser admitido había que superar algunas pruebas. Una noche, este joven, que aún no había cumplido 18 años, fue conducido junto a otros candidatos a un bosque cercano. Les hicieron sentarse en el suelo. Frente a cada uno de ellos colocaron cuatro botellas de vino tinto y dos de whisky.

Tenían 30 minutos para bebérselas. Esta singular prueba de 'hombría' les haría dignos de pertenecer a la hermandad. Apenas 15 minutos más tarde y varios litros de alcohol después, Bailey se desmayó. Como castigo, sus 'maestros' le desnudaron y le pintarrajearon el cuerpo con insultos y dibujos obscenos.

Al amanecer del día siguiente, le intentaron despertar, pero Lynn seguía inmóvil. Trataron de reanimarle, pero era demasiado tarde: estaba muerto. Llamaron a una ambulancia. Cuando su padre fue a reconocer el cuerpo de su hijo, pudo leer en su yerma epidermis los insultos que le habían dedicado los buenos 'hermanos': «Gordo, retrasado, impotente...».

Pese a que en 2006, se aprobó una ley que considera como crímenes las muertes o los daños físicos o morales producidos a causa de las novatadas, según una encuesta de National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism, cada año alrededor de 300 universitarios estadounidenses sufren algún tipo de percance físico relacionado con el consumo excesivo de alcohol. Según la misma asociación, muchos de estos casos acontecen en los ritos de iniciación de los estudiantes.

La semana pasada, el Reino Unido se despertaba conmocionado ante un vídeo difundido por la BBC que mostraba a un grupo de estudiantes de primer curso de la Universidad de Gloucestershire desfilando junto a un veterano que vestía uniforme nazi.

El 'kommandant' trataba a los alumnos como si de los presos de un campo de concentración se tratase, mientras les obligaba a desfilar con una bolsa de plástico anudada a la cabeza. Después, en formación militar, los novatos debían atiborrarse de cerveza hasta el vómito. En un país tan sensibilizado con la violencia y la simbología nazi, estas imágenes han reavivado la polémica: ¿se deberían prohibir estos ritos iniciáticos en las universidades?

Con el inicio del nuevo curso, este tipo de prácticas vuelven a estar a la orden del día. En España, normalmente, las víctimas propiciatorias suelen ser los estudiantes que habitan en colegios mayores y residencias. Pese a que desde el punto de vista formal, están prohibidos, la mayoría de los estudiantes admiten que en alguna ocasión se han visto envueltos en este tipo de rituales. Pero ¿llegan a los niveles de vejación de otros países?

«Para nada. No van más allá de gastar un par de bromas y hacerles quedar un poco en ridículo. Por lo demás es bastante inocente», afirma Fabio, uno de los veteranos que arenga a un grupo de unos 15 novatos ataviados de folclórica en una concurrida zona en los aledaños de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Lo mismo opina Mónica. Ella reside en un colegio mayor femenino. Las 'mayores' las llevaron a una discoteca. Por supuesto, les hicieron portar carteles con cierto tono de malicia sexual. Posteriormente, según el mismo relato, tras una buena dosis de alcohol, jugaron a divertimentos propios de niñas de primaria. «Básicamente, teníamos que decir a un 'tío' que nos gustaba, o darle un beso. Pero bueno. Tampoco fue para tanto», afirma ufana de haber superado las expectativas de sus compañeras de residencia.

Desde hace algunos años las novatadas están estrictamente prohibidas. Por estas fechas, la Universidad Complutense de Madrid se cura en salud remitiendo una circular a sus colegios mayores adscritos recordando la normativa. Además, pone a disposición de los posibles afectados dos teléfonos (91 394 12 71 y 91 394 18 81) para presentar denuncias en caso de abusos. Cualquier actividad que suponga la vejación física o psicológica de un alumnos en un recinto adscrito a la institución será objeto de una investigación. Tras la misma, se determina qué medidas se deben tomar contra los responsables que, según una nota de la UCM, incluso pueden ser expulsados del centro.

Lo cierto es que en los últimos años no se ha tenido constancia de que se hayan producido casos similares a los de EEUU y Reino Unido. Sin embargo, la mayoría de los directores de los colegios mayores reconoce que esto no exime de que se produzcan novatadas de baja intensidad, que asimismo están «prohibidas».

Para Basilio Álvarez, director del Colegio Mayor Alcalá, la novatadas no van más allá de simples «bromas y 'chiquilladas'» que podrían darse en cualquier fiesta de bienvenida. «En la actualidad son más bien actos de integración, y no tienen ninguna importancia. Es más, ayudan a que los alumnos más jóvenes pierdan su timidez».

Para comprobarlo, sólo hace falta echar un vistazo a los vídeos que los alumnos 'cuelgan' en el portal de internet 'youtube.' La mayoría tan sólo muestran a los estudiantes haciendo travesuras menores o bien escenificando simulacros de actos de concupiscentes -bien alentados, por supuesto, por la sombra omnipresente del 'botellón'-. Acciones que atentan más contra el buen gusto o la vergüenza ajena, que contra la integridad física de los alumnos de primer curso.



 
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