El director mexicano Gregory Nava desembarcó ayer en la cartelera con un largometraje en el que narra la peripecia de una familia por hacerse hueco en Estados Unidos. Apadrinado por Francis Ford Coppola, Nava presentó su película en el pasado Festival de Cine de San Sebastián.
RAFAEL BARDAJI
Hay muchas formas de viajar, casi todas son una evasión de lo cotidiano para encontrar nuevos paisajes, sensaciones diferentes y personas afines y extrañas. Pero más allá de este viaje de puro ocio se mueven a través de todo el mundo miles de personas buscando un porvenir más holgado.
My family cuenta la historia de José Sánchez y su familia, un mexicano que decide viajar (varios meses a pie por las áridas tierras del sur de EEUU) hasta Los Angeles con el fin de labrarse una vida mejor, salir de la pobreza y acudir a los Estados Unidos en busca del sueño americano, un país en el que las oportunidades llegan con mayor facilidad.
EMIGRANTES.- El largometraje se desarrolla a lo largo de seis decenios, comenzando en 1926 cuando José parte para Los Angeles con una gran ilusión por todo equipaje, maleta que nunca falta a los emigrantes que se dirigen a tierras prometidas.
José, interpretado por Eduardo López Rojas, encontrará trabajo como jardinero. No tardará en enamorarse de María, una doncella con la que se casará y formará la familia con la que reiremos y sufriremos.
Pero corren malos tiempos. El crack del 29 ha llegado y el Gobierno, ante el temor de que los emigrantes copen una gran cantidad de trabajos, decide ponerlos en la frontera.
Pasarán muchos años hasta que María pueda reunirse con su esposo y sus hijos. En el reencuentro todo habrá cambiado. María se encontrará ante una ciudad desconocida que se ha ido transformando a la velocidad que EEUU acostumbra, olvidándose de todos aquellos que tuvieron que abandonarla.
La historia está contada a través de la voz de Paco (interpretado por el conocido Edward James Olmos), uno de los hijos de José que aspira a convertirse en escritor algún día. A través de esta narración nos introduciremos en el difícil mundo de los hispanos en el país de los rascacielos, de todas las dificultades que han de afrontar, y asistiremos al fluir de la vida de los personajes, seres cargados de la melancolía que conlleva estar apartado de las raíces en las que crecieron.
El paso del tiempo es implacable, todo cambia a medida que transcurre: las personas evolucionan con sus dolores y alegrías que se hacen notar en la mirada y en la piel, las ciudades se transforman al paso que el dinero dicta, al igual que lo hacen los harapos con los que nos vestimos.
Todos estos cambios han supuesto múltiples quebraderos de cabeza a decoradores y localizadores de exteriores, que debieron afinar con suma precisión en todo lo concerniente a las fachadas y el vestuario.
«Desde el primer momento estuve encantado con la historia, y tanto mi compañía como yo estábamos felices con la idea de vernos envueltos en un saga hispanoamericana que explora de manera tan prodigiosa la cultura y la vida de la comunidad chicana en los Angeles». Estas palabras pertenecen al productor de la película, el director cinematográfico Francis Ford Coppola, autor de la saga de El padrino y ganador de cinco Oscar de Hollywood.
My family, además de acercarnos a la cultura mexicana, como bien afirma Coppola, nos ayuda a ver cómo se desarrolla una cultura fuera de sus fronteras.