Efectivos de la Guardia Civil de Alicante desplegaron ayer un importante dispositivo en los alrededores de la localidad costera de Moraira después de que un ciudadano británico de 78 años solicitara ayuda a los empleados de un banco de este municipio para rescatar a su mujer, de 65, quien supuestamente había sido secuestrada por tres ciudadanos polacos.
Al parecer, según informaron fuentes de la investigación, estos hechos se desarrollaron pasadas las 8.00 horas de ayer, cuando el ciudadano británico se presentó en la sucursal del Barclays Bank de la Avenida de Teulada a Moraira de esta última localidad y presentó un cheque para retirar efectivo por un valor de 35.000 euros.
Sin embargo, el cajero se dio cuenta de que en el dorso del talón el hombre había escrito un mensaje de ayuda pidiendo que le dieran el dinero porque unos individuos tenían secuestrada a su mujer en su vivienda. Inmediatamente avisó a la Guardia Civil.
Al parecer, el hombre utilizó este sistema para evitar que uno de los secuestradores que le acompañaba sospechara lo que ocurría.
A partir de este momento, los agentes se hicieron cargo de las investigaciones e, incluso, algunas fuentes subrayaron que comenzaron una negociación con los secuestradores.
Fuentes de la investigación explicaron que el secuestro comenzó en la noche del jueves, cuando tres individuos de origen polaco tomaron la vivienda de la pareja británica armados.
Después de intimidarles e, incluso, propinarles una severa paliza, los raptores exigieron un rescate y obligaron al hombre a dirigirse a un banco para extraer todo el líquido que pudiese.
Al cierre de la edición las mismas fuentes no habían dado pistas sobre el paradero de la casa de las víctimas, aunque sí indicaron que se trata de una zona residencial ubicada en el término municipal de Moraira y en dirección hacia Alicante.
Por otra parte, los Mossos d'Esquadra han localizado en la localidad de Sant Vicenc del Hort (Barcelona) la furgoneta del empresario leridano Jordi Mina, desaparecido hace ocho días, y han encontrado su teléfono móvil en el interior, según ha confirmado una portavoz de la policía catalana.
El vehículo estaba en perfecto estado, por lo que se descarta ahora que el constructor de Solsona sufriese un accidente, una hipótesis que se había apuntado como posible causa de su desaparición.
Al parecer, poco antes de su desaparición, Jordi Mina, de 39 años y vecino de Olius (Lleida) había llamado a una caja de ahorros de Solsona para avisar de que iba a ingresar unos 3.000 euros en su cuenta bancaria.
Aunque se sigue la búsqueda policial del empresario, que desapareció el pasado 15 de abril, no hay pista alguna fiable sobre su paradero.
El constructor, casado y con dos hijos, se despidió de sus trabajadores como cada día para dirigirse a su residencia familiar, a la que nunca llegó.