ANTONIO GALA
Los nacionalistas a ultranza tienen siempre un peligro: que a todo hay quien gane. También la democracia tiene otro: que hay que someterse a las decisiones de la mayoría. Ahora, en Cataluña, existe un ex señor Pérez que no nos encuentra simpáticos al resto de los españoles ni nos habla salvo que sean afines a ETA. Con ello se demuestra que cualquier tiempo pasado fue mejor, y que otro tipo, Pujol, muy parecido al suyo, fue el asiento de toda cortesía, como Cervantes dijo de Barcelona. Y por lo que hace al PNV más contundente, nada ha cambiado el tiempo. Arana, antes de arrepentirse, no sé si en falso, llamó a nuestro idioma «ese léxico que viene de Castilla con sabor de moro, olor de sucio judío, de negro y de villano de esas tierras». Claro, que tuvo que decirlo en castellano.
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