MARISA RECUERO
Tenía pánico a los coches, así que siempre prefería desplazarse en tren. Llevaba poco más de dos años subiéndose a un vagón para ir a trabajar a Tres Cantos (Madrid) a la empresa Michelín, donde hacía funciones de administrativa en el departamento de ediciones de viajes. La estación madrileña de Santa Eugenia era el lugar desde donde Mª Paz Criado Pleiter tomaba el tren cada mañana, para hacer después un trasbordo en Atocha o en la estación de Nuevos Ministerios, con rumbo a su trabajo.
La vida de Mari Paz estaba vertebrada en torno a la empresa de neumáticos. Con 19 años, y pese a su malestar por no haber podido estudiar Magisterio, esta madrileña tuvo que optar por buscar trabajo -que encontró en Michelín-. Pero antes de llegar a esta faceta laboral, Paz vivió durante varios años en Francia -por motivos familiares-, donde cursó estudios hasta cumplir los 17 años. Su ilusión hubiera sido estudiar Magisterio en el país galo, pero debido a que era obligatorio tener la nacionalidad francesa, Mari Paz se trasladó a Madrid a buscar trabajo.
Fue aquí donde conoció al hombre de su vida y al compañero que iba a compartir con ella el resto de su existencia. Andrés recuerda a una mujer extrovertida y alegre, que conoció en un restaurante mientras comía. Entre flirteo y flirteo, ambos decidieron vivir juntos y formar una familia. Fruto de su amor es Eva, la hija de Mari Paz. El próximo día 11 cumple 23 años.
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