TOM BURNS MARAÑON
A quien debería rendir homenaje eterno Ecofin ahora que debate por enésima vez una hoja de ruta para sacar de su letargo a la Unión Europea? Pues, sorpréndanse ustedes, en vísperas de la ampliación de la UE, el tótem de los ministros económicos debería ser Margaret Thatcher, esa Dama de Hierro que sacaba de sus casillas a los burócratas del palacio de Berlaymont. A esta conclusión llega Geoffrey Owen, investigador senior de la London School of Economics, al repasar recientemente los retos económicos de la UE en una revista que publicó para celebrar los 25 años de su edición europea el Financial Times, periódico que Owen dirigió con brillantez hace bastantes años.
Según Owen la contribución más importante a la construcción de Europa fue el Acta Unica europea de 1986 que, desde principio a fin, impulsó Thatcher. Partiendo de que el principal motor de paz y prosperidad a lo largo de los tiempos ha sido el comercio libre, se ve como en los años 60 los fundadores de lo que entonces era el Mercado Común se beneficiaron de la bajada de aranceles.Un generación más tarde una serie de barreras no arancelarias seguían protegiendo los intereses de cada socio y el Acta Unica las puso en el disparadero. Thatcher exigió la apertura de sectores básicos como las telecomunicaciones y la electricidad y atacó de lleno prácticas no-competitivas como la fijación de precios y subsidios estatales.
Europa creció con robustez en los 90 y en 2000 quiso dar un nuevo impulso liberalizador con la llamada Agenda de Lisboa. La asignatura pendiente de la UE sigue siendo esa agenda para construir una sociedad tan competitiva como EEUU. El obstáculo es el eje franco-alemán que tanto denostaba Thatcher.
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