Confinado en una habitación sin ventanas, en un lugar secreto de Irak, Sadam Husein no sólo no se ha derrumbado tres meses después de su captura, sino que «ha estado jugando con sus interrogadores», según un alto funcionario de Washington.
Para consternación de Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de EEUU, tras muchas semanas de duros interrogatorios llevados a cabo por equipos de agentes de la CIA y del FBI, no se ha obtenido una sola declaración incriminatoria que pueda ser utilizada en el juicio contra el ex dictador capturado.
«El Pentágono está frustrado, porque los interrogadores no hacen progresos», afirmó el alto funcionario. «Todo se reduce a la sensación de que se le ha tratado más bien con delicadeza. Como consecuencia, no está aportando ninguna información de valor».
Los funcionarios insisten en que no tienen previsto recurrir a palizas, torturas, o a cualquier otro método prohibido por la Convención de Ginebra, que protege a los prisioneros de guerra.Sin embargo, en Washington crece la preocupación de que las técnicas de interrogación ortodoxas no han tenido ningún efecto en las maneras arrogantes de Sadam.
«Ha resultado ser un tipo bastante astuto que parece disfrutar del toma y daca con sus interlocutores», declaró Richard Armitage, vicesecretario de Estado. «Sin duda piensa que es más inteligente que nadie».
Los interrogadores de Sadam han intentado provocar que el acusado haga «algún tipo de declaración sobre su responsabilidad personal» en relación a las atrocidades cometidas por su régimen, según un funcionario con acceso a las transcripciones. «Si se consigue que diga algo así, sería un gran puntal de apoyo para el proceso en su contra», aseguró el funcionario. «Pero ante cualquier acusación lo que hace es culpar al Ejército, culpar al Partido Baaz y decir: 'yo no tuve nada que ver en eso'».
Cruz Roja Internacional
A principios de enero, los agentes de la CIA fueron conscientes de que todos los aspectos de sus preguntas podrían hacerse públicos en el juicio a Sadam. Los funcionarios reconocieron desde un principio que, a diferencia de los líderes de Al Qaeda que permanecen ocultos en un campo de prisioneros de Guantánamo, en Cuba, a Sadam no le podrían impedir indefinidamente que tuviera acceso a abogados o a la Cruz Roja Internacional, organización que ya lo ha visitado.
Inicialmente, la CIA pudo someter al prisionero a privación de sueño y empleó otras técnicas de desorientación. Las luces de la celda, alicatada con baldosines blancos, se mantenían encendidas ininterrumpidamente, y luego permanecían apagadas durante varios días. La temperatura variaba en extremo, de un frío glacial a un calor intenso. Sin embargo, nada de esto ha hecho a Sadam perder su compostura, y varios destacados expertos en interrogatorios aseguran que sus captores ya no pueden hacer nada más.
«¿Han probado todas las técnicas psicológicas posibles? Sí», dijo Vincent Cannistraro, ex director de antiterrorismo en la CIA. «¿Lo han golpeado? No, y lo cierto es que incluso si lo torturaran no le sacarían lo que quieren». Cannistraro y otras fuentes creen que Sadam se ha convencido a sí mismo de que todo lo que hizo estaba bien, porque intentaba proteger el Estado iraquí. «La gente del Pentágono quiere ver a un Sadam de rodillas diciendo: 'Sí, soy una persona ruin y malvada' y pidiendo perdón», dice Cannistraro. «Eso no va a ocurrir».