Madrid sufrió ayer otra jornada dramática provocada por el terrorismo islamista. Al cierre de esta edición, un policía y al menos tres terroristas buscados por la masacre del pasado 11 de marzo murieron en Leganés, pueblo contiguo a Madrid. Los terroristas se inmolaron cuando la policía trató de acceder a la vivienda que ocupaban.
Todo comenzó pasadas las 18.00 horas. Agentes de la Brigada Provincial de Información localizaron una vivienda en Leganés Norte, en la avenida de Carmen Martín Gaite. Los agentes, tras seguir varias pistas, habían llegado a la conclusión de que en dicha vivienda podían hallarse los integrantes de un comando integrista que participaron en el 11-M.
Inicialmente se barajaba que en el interior de la casa hubiera tres terroristas. Los agentes trataron de acceder a la vivienda para detener a los ocupantes, pero éstos dispararon contra los agentes y se hicieron fuertes en el interior. Además, alertaron de que disponían de más armas y explosivos.
Según fuentes policiales, los terroristas amenazaron en un determinado momento con utilizar los explosivos para volar el edificio. Los agentes se replegaron y pidieron refuerzos. Unidades de Intervención acordonaron entonces la zona y las calles quedaron desiertas, excepción hecha de la numerosa presencia policial.
Al principio, el cinturón de seguridad puesto en marcha por los integrantes de las unidades de intervención afectaba al edificio donde se encontraban los terroristas pero, posteriormente, se amplió a toda la manzana.
Los vecinos de Leganés Norte vivieron, primero con sorpresa, después con preocupación y, finalmente con miedo, una situación cuya tensión e intensidad fue creciendo minuto a minuto.
Pasaron las horas, no muchas, desde que se cerró el círculo de seguridad. Las fuerzas policiales estudiaron la manera de acceder a la vivienda y desmantelar el comando. Acebes no descartó la posibilidad de que justo antes de que se cerrara el cordón policial, uno de los integrantes de este comando lograra escapar. Algunas fuentes apuntan la posibilidad de que el huido sea alguno de los hermanos Oulad Akcha (Mohammed o Rachid), que estaban entre los seis terroristas sobre los que la Audiencia Nacional dictó orden de busca y captura internacional por su presunta participación en los atentados del 11-M.
La intervención policial debía correr a cargo de los Grupos Especiales de Operaciones, los GEO. No había nadie en el despliegue policial de Leganés que dudara de que los terroristas habían dicho la verdad, que tenían explosivos y estaban dispuestos a reventarse con ellos y volar el edificio. En el operativo de los GEO intervinieron cerca de 40 agentes.
Sobre las 21.00 horas, según explicaron fuentes policiales, se produjo una fuerte explosión en la vivienda ocupada por los islamistas.En ese momento, una decena de especialistas de los GEO habían conseguido entrar en la casa tras volar la puerta y estaban en el descansillo de la vivienda.
El ministro explicó que al ver entrar a los agentes, los terroristas se inmolaron con explosivos, seguramente colocados en la cintura.Es más que probable que el material utilizado fuera Goma 2 de la marca Eco, el mismo material utilizado en la masacre del 11-M. Acebes aseguró que la cantidad de este material tuvo que ser importante ya que el destrozo de la vivienda es muy importante.Varios pisos de alrededor también se vieron muy afectados y el edificio muy dañado.
El ministro añadió que, de momento, se podía confirmar el fallecimiento de un agente de policía. El geo que perdió la vida era Francisco Javier Torrontera Gadea, de 41 años y de Guadalajara, casado y con dos hijos. Además, al menos tres terroristas se habían inmolado en la acción. No obstante, aclaró que debido al efecto de la explosión no se podía dar por definitiva la cifra. Fuentes policiales consultadas por este periódico explicaron que los investigadores sospechaban que en el interior de la vivienda había cinco terroristas y es muy probable que, finalmente, cuatro hayan muerto. De madrugada, en el patio interior del edificio, se observaban tres cuerpos tapados por mantas, y la policía, a las órdenes de la juez de la Audiencia Nacional Teresa Palacios, procedía al vaciado de la piscina comunitaria en busca de los restos de un cuarto miembro del grupo islamista, informa Europa Press.
Los investigadores sospechan que los ocupantes de la vivienda de Leganés Norte donde se produjo el atentado componían una célula completa de terroristas islamistas. Es más que probable que entre los muertos se encuentre alguno de los seis terroristas sobre los que la Audiencia Nacional dictó una orden de busca y captura internacional la pasada semana por su presunta implicación en el 11-M.
En concreto, según estas fuentes, los máximos responsables de la célula de Madrid Sarhane ben Abdelmajd Fakhet, el Tunecino, y Jamal Ahmidan, el Chino, podrían ser dos de los terroristas muertos. Tampoco se descarta que los otros terroristas buscados por la Audiencia Nacional, Abdennabi Kounjaa, Said Berraj, Mohammed Oulad, y su hermano Rachid Oulad estuvieran también en la vivienda.Uno de los hermanos es el que huyó y, según algunas fuentes, se llevó explosivos en un vehículo.
A consecuencia de la explosión, 11 policías resultaron heridos de diversa consideración.
El ministro del Interior en funciones compareció ante la Prensa a última hora de ayer y explicó que en el momento en que los terroristas dispararon contra los agentes de intervención rápida lanzaron gritos y entonaron cánticos en árabe.
Este atentado se produce al día siguiente de que la Guardia Civil desactivara una bomba en la vía férrea del AVE, en la provincia de Toledo, compuesta por 12 kilos de dinamita Goma 2, igual que la utilizada en los atentados del pasado 11 de marzo que costaron la vida a 191 personas.
Los servicios de información de la policía tenían puesto en marcha un dispositivo especial de seguridad y búsqueda contra estos terroristas en Alcalá de Henares y Leganés. También se centraban sus pesquisas en la zona de Vallecas y de Villaverde.