No es habitual, pero el caso es que el ministro de Defensa de un país de la OTAN se va a ver obligado a aclarar al primer ministro de otro Estado aliado que no piensa de él que es un «gilipollas integral». Los protagonistas de esta insólita historia son el primer ministro británico, Tony Blair, y el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha y futuro ministro de Defensa, José Bono.
Blair sostuvo esta semana en un debate parlamentario en la Cámara de los Comunes en Londres que, pese a la victoria del PSOE en las elecciones del 14-M, Bono «probablemente» sigue pensando de él que es «un gilipollas integral» y, además, «un imbécil».
El origen es que el pasado 13 de enero, trascendió que Bono pensaba eso de Blair. En la víspera, el candidato electoral del PP, Mariano Rajoy, había conseguido ser recibido por el premier británico y el encuentro había irritado en el PSOE al tratarse Blair de un laborista miembro del Partido Socialista Europeo. Al margen de una reunión del Comité Federal del PSOE y sin saber que estaban siendo grabados por las cámaras de Antena 3, el presidente de Castilla-La Mancha comenzó este diálogo con el presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra y el diputado Joaquín Almunia: «Oye, y nuestro colega Blair es un gilipollas integral». Ibarra sonrió a este comentario y dijo convencido: «Nos ha hecho un favor», a lo que Bono añadió: «Es un imbécil». «Deberíamos haber cultivado ese territorio», bromeó Almunia, más prudente.
Ante el revuelo provocado, aireado por la prensa británica, el gabinete de Bono ya ha hecho una aclaración a la embajada del Reino Unido en Madrid, según fuentes próximas al castellanomachego.Pero, aparentemente, sin éxito, dado lo ocurrido el pasado lunes en la Cámara de los Comunes.
Los que conocen a Bono dan por seguro que éste tendrá un gesto hacia Blair en cuanto tome posesión en Defensa. En el entorno de Bono se limitan a señalar que el presidente castellanomanchego «no quiere que haya ninguna duda de que va a haber una relación fluida». Bono está obligado a mantener una buena relación con Blair por muchas razones relacionadas con la defensa nacional, las operaciones en el exterior y la base militar de Gibraltar.
Bono necesita la máxima comprensión de Blair para que la retirada de tropas de Irak no provoque un incidente internacional el 30 de junio si, para entonces, no se ha aprobado un mandato de la ONU.
Además, los Ejércitos de España y Reino Unido cooperan en no pocos escenarios la industria española de defensa intenta mejorar su participación en programas militares dirigidos por británicos.
De momento, así fue el debate parlamentario el pasado lunes sobre el caso Bono en la Cámara de los Comunes. El conservador George Osborne preguntó a Blair : «¿Cómo se llevó el primer ministro con el primer ministro electo (sic) Zapatero? ¿Lo ha convencido de que Irak no fue una guerra basada en mentiras? ¿Ha conseguido hacerle cambiar de opinión según la definición que de él hace uno de los más cercanos asesores del primer ministro electo [gili ]?».
Blair repuso a esta última pregunta entre sonrisas que «probably not» (probablemente no). Y agregó que «habrá un desacuerdo entre nosotros y el nuevo Gobierno español respecto a Irak. Yo creo que nuestra postura fue la adecuada y, en cualquier caso, creo que independientemente de lo bueno y lo malo del conflicto y de la guerra, es el deber y el interés de cada uno de nuestros países asegurarse de que construimos un Irak que sea un país estable y democrático. Los iraquíes son los que menos quieren que abandonemos el trabajo antes de que esté hecho».
Preocupación con Zapatero
LONDRES.- Osborne, diputado conservador, explica que realizó su pregunta por dos motivos: «En primer lugar, yo apoyé la Guerra de Irak con Blair y voté con el Gobierno a favor de ella. La posibilidad de que España ahora cambie su opinión me preocupa. En segundo lugar, quise que pasara vergüenza, quise ponerlo en una situación comprometida, porque no deja de ser irónico que un partido de izquierdas se lamente de la victoria socialista en España. Siempre me pareció una ironía la relación de Blair, un hombre supuestamente de izquierdas, con Aznar».
Sobre Bono, dice: «Lo más interesante de la pregunta que formulé es que muchos diputados laboristas estaban encantados con ella.Ellos no entienden cómo es posible que personas supuestamente en la misma línea ideológica se insulten, como ha ocurrido entre el Partido Socialista en España y los laboristas». En su opinión, «es una pena» que José María Aznar perdiera las elecciones.