Además de ser un histórico dirigente de la organización terrorista, de cargar con una de las máximas responsabilidades en el seno de la dirección etarra, Félix Ignacio Esparza Luri ha demostrado, también, tener una gran sangre fría no sólo a a la hora de apretar el gatillo sino también cuando tiene que entrar en contacto con personas que nada tienen que ver con ETA.
Con esta sangre fría, Esparza se hizo pasar por agente de la Guardia Civil para alquilar la vivienda donde el pasado viernes fue detenido, en la localidad gala de Saint Paul les Dax, en Las Landas.
Según explicaron fuentes de la investigación, Esparza, que en dicho domicilio tenía abundantes documentos de identidad falso tanto franceses como españoles, le informó al dueño de la casa que él era guardia civil y que, además, trabajaba en el servicio de información.
Es decir, alquiló la vivienda como si fuera uno de los miembros del Instituto Armado que se dedican en exclusiva a la búsqueda y detención de etarras. Pero su flema no se quedó así. En la conversación con el dueño de la vivienda, Esparza Luri le advirtió de que, como consecuencia de su profesión, iba a recibir muchas visitas a diferentes horas. Le explicó que no debía inquietarse por ello, que eso estaba motivado en su trabajo, que se trataba de investigaciones de los servicios de información de la Guardia Civil sobre la organización terrorista y sus posibles asentamientos en localidades del sur de Francia.
El dueño de la vivienda ha relatado así a los investigadores sus conversaciones con Esparza Luri cuando acudió a alquilarle la vivienda. Este dirigente de ETA se hizo cargo de la dirección del entramado logístico de ETA en 2001, tras la detención de Asier Oyarzabal Chapartegui. Además, también formaba parte del comité ejecutivo de la organización, máximo órgano directo de ETA.
|