ALBACETE 1
REAL MADRID 2
CARLOS BELMONTE. LLENO.
Almunia Montiel Pablo Buades Peña Redondo Alvaro Fabiano Munteanu David Sánchez Pacheco Cambios: Mikel por Fabiano (min. 54)
Parri por David Sánchez (min. 54) Viaud por Alvaro (min. 66)
Casillas Míchel Salgado Raúl Bravo Mejía Roberto Carlos Figo Beckham Guti Zidane Raúl Ronaldo Cambios: Borja por Guti (min. 67)
Solari por Zidane (min. 80) s.c.
Núñez por Ronaldo (min. 88) s.c.
Arbitro: Ramírez Domínguez
Tarjetas amarillas: Pablo, Viaud, Parri, Mejía y Solari.
Goles: 0-1: Roberto Carlos (min. 18). 0-2: Figo (min. 71). 1-2: Parri (min. 81).
ALBACETE.- De su amplio manual, el Real Madrid escogió ayer dos leyes para ganar en Albacete: la del trabajo de grupo y la del zapatazo. Dos disparos lejanos y duros de Roberto Carlos tumbaron a un incómodo rival que jamás se encogió de hombros.
Los primeros intercambios no fueron tales y todas las pistas apuntaban a un monólogo del líder, que nada más comenzar cogió un mejor sitio que el dueño del local. Desde su posición, el Real Madrid lo veía todo mucho más claro. El que más y el que menos cumplió su cometido sin apenas equivocarse; todo, según lo planeado.
Al cuarto de hora, los jugadores del Albacete estaban ya un poco cansados de correr detrás de la pelota. Ellos iban de blanco, pero ahí se acababa su parecido con un Madrid con los músculos y las neuronas muy entonados.
Podía chirriar algo en ese momento, que era la posición de Raúl.El capitán parece querer pegar un giro en el último tramo de la temporada; harto de estar algo perdido de un tiempo a esta parte, se tomó el partido en plan enganche. Su presencia en las ayudas a los dos mediocentros y a los centrales fue constante.De hecho, Raúl cometió más faltas que ningún otro madridista en la primera parte. Su aportación y su desgaste resultaron clave para dar a su equipo el gen dominante de la noche. Y no sólo él.
El Madrid de ayer fue uno de los más serios, seguros y horizontales del año. Pelín soso, sí, pero pocas alegrías se va a permitir de aquí hasta que no tenga el escaparate muy limpito para verlo todo claro. Son semanas de máxima exigencia, en la que es más obligado que nunca hacer caja. A la vista del calendario, con el Mónaco el martes y ya muy cerca el eslalon Atlético, Barcelona, Deportivo, los de Queiroz sacaron su vena administrativa, su lado más pragmático.
¿Ronaldo algo solo? Sí, claro, pero El Fenómeno sabe vivir con y sin gente. Es más, fue precisamente a causa de su soledad por lo que llegó el 0-1. El brasileño se buscó la vida frente a un montón de piernas que le salían por delante; Pablo le enganchó en la frontal y a Roberto Carlos se le vio frotarse los pies.Su zapatazo golpeó en Montiel y el balón se fue a saludar a la red.
El Albacete se encontró con una cuesta arriba y con parte de su lengua fuera, pero no varió su intento de reducir al poderoso enemigo a base de buenas ideas. Es un equipo siempre con las mejores intenciones, aunque no disponga del personal para llevarlas a buen término.
Entre David, Redondo y Montiel buscaron las cosquillas a un Madrid de cera: no se le movió ni un solo músculo de la cara; no varió nada de lo que estaba haciendo porque las cosas le iban bien; no se hizo planes a largo plazo y daba la impresión de que si llegaba el segundo, bien, y que si recibía el empate, se vería obligado a sacar su látigo.
Sin Aranda, el Albacete parecía un equipo poco peleón arriba, sin ese acento macarra que a veces es tan útil en esta Liga.Con buenas palabras no hacía daño, y así se fue al descanso.Un Real Madrid muy solidario también lo hacía con la sensación de que el trabajo en grupo les estaba sacando del paso. Al Albacete no le quedaba otra que intentar la heroica, así que comenzó a tirar de banquillo, a sacar al campo centímetros (Mikel) y a buscar a Casillas a la desesperada pero sin perder las formas.
Lo encontraron varias veces, pero en un estado de forma espléndido, para variar. Casillas es, por encima de otras buenas cosas, un paragoles. El éxito del joven guardameta está en sus enormes porcentajes de acierto con balones de esos que van para dentro.
El Madrid, con Zidane ya sin apenas gasolina, mantuvo su línea horinzontal, útil para que Roberto Carlos aprovechara otra falta, una más, en la frontal. Otro zapatazo del brasileño y gol; el balón rozó en la mano de Figo antes de entrar. Con la misma velocidad que la pelota salió de la bota del lateral el Albacete se recompuso.
Casillas acertó un par de veces más, pero no pudo hacerlo con otro zapatazo, éste de Parri; el balón botó maliciosamente justo en las narices del madrileño y se coló en el estómago del Madrid, que ya sufrió agobiado hasta que al árbitro le dio la gana de mandar a todos a la ducha.