Primero tantearon el gusto por lo exótico de los barceloneses con servicios a domicilio de cocina mediterránea y oriental.Tras comprobar la buena aceptación de la iniciativa, pionera en su día en la ciudad, sus propietarios decidieron apostar también por un local en el que fueran los comensales los que se acercaran a la comida y no al revés. Así surgió Blau, un restaurante breve de estancias intensas. La antigua casa señorial que lo cobija, en el siempre bullicioso barrio de Sants, le confiere una prestancia y un saber estar inusitados en la zona.
Una terracita interior ajardinada, muebles de anticuario y los cuadros de artistas jóvenes que penden de las paredes son las señas de identidad de un interiorismo que rompe con la persistente creatividad que impera en los fogones. En ellos se practican las más sólidas bases de la dieta mediterránea moldeadas con aciertos orientales e influencias exóticas a las que Apin Teng da cabida sin apenas proponérselo. Este lleva prácticamente toda una vida en contacto con la cultura occidental -a pesar de sus orígenes sitos en Oriente- y eso le ha servido para conocer mejor los gustos autóctonos y saber prepararlos ante rarezas gastronómicas de otras latitudes.
En una carta dividida básicamente en entrantes y segundos -los postres hay que buscarlos entre las sugerencias diarias- se deslizan divertidos enunciados como el mix de setas con mochila de salsa escalivada en forma de souflé; el Titanic de crosta de jabugo hundido en mar de crema de calabaza; o la reunión de razas de butifarra de Bellcaire sobre coca de cal Altarriba. El plato que causa mayor interés y convencimiento es el sushi de pollo, presentado al estilo japonés e igualmente exquisito como el convencional de pescado crudo. El influjo de los modos de la cocina oriental se nota especialmente en la cocción de las verduras, siempre al dente. Otro aspecto a destacar del Blau son las salsas. Ligeras y digestivas marcan el contrapunto de sabor y color en la práctica totalidad de los platos: de chocolate en polvo, caramelo de soja, a las cinco delicias de cal Teng, Rabiatta, de moras, etc. Estas bañan indistintamente carnes -ternera, pato-, pescados -bacalao-, pastas -raviolis, arroz negro, fettuccine- y ensaladas.
LA DEBILIDAD DEL CHEF.
Como no confiesa una preferencia clara por un producto o plato que se le dé bien preparar o degustar con deleite, Apin Teng valora su pronunciado interés por la atractiva presentación de cada plato. Opta por el minimalismo en las cantidades y las líneas verticales en la disposición última de los ingredientes que componen cada una de sus singulares propuestas.
BLAU.
Tenor Masini, 61. BCN.
93 330 01 12
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