Domingo, 4 de abril de 2004. Año XV. Número: 5.231.
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- TRANSPORTE METROPOLITANO-
El Trambaix debuta entre protestas
Un grupo de okupas, de no más de 20 personas, mantuvo detenido al convoy en Esplugues durante más de una hora

SANT JOAN DESPI.- La inauguración del Trambaix fue también ayer accidentada. Después de los problemas por la veintena de accidentes que se han registrado durante su funcionamiento en pruebas y de la polémica que ha envuelto la recuperación del nuevo sistema de transporte, la entrada en servicio tampoco se libró de conflictos.Unas 25 personas, según la Guardia Urbana de Esplugues, instalaron dos pancartas en medio de la vía en la carretera de Cornellà, cerca del Pont d'Esplugues, e impidieron el paso del convoy inaugural de la línea, donde viajaban las autoridades encabezadas por el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall.

Todo empezó tal y como estaba previsto. En las cocheras de Sant Joan Despí se festejó la puesta de largo del Trambaix. En su discurso, Maragall explicó que «todo aquello que supone diversidad tiene su coste y accidentes de coche hay cada día y no se mencionan».A la vez, señaló que el tranvía «es el representante de la nueva Area Metropolitana», ahora mejor interconectada. El alcalde de Cornellà, José Montilla; la alcaldesa accidental de L'Hospitalet, Núria Marín y el de Barcelona, Xavier Casas; así como el conseller de Política Territorial y presidente de la ATM, Joaquim Nadal y el presidente de Tramvia Metropolità, Albert Vilalta, coincidieron en remarcar la importancia de la incorporación del nuevo medio de transporte. Tan sólo los alcaldes de Esplugues, Lorenzo Palacín, y de Sant Joan Despí, Eduard Alonso, aprovecharon la ocasión para reivindicar en sus parlamentos la llegada del metro a sus poblaciones.

La reclamación de los alcaldes de Esplugues y Sant Joan Despí, de que el metro llegue a sus poblaciones es una petición que ha sido motivo de numerosas manifestaciones ciudadanas en estos municipios.

Hacia las 12.30 salió el tranvía inaugural, transportando a los representantes políticos. Pero 10 minutos después tuvo que pararse debido a la protesta.

La línea permaneció interrumpida durante una hora y media. En las pancartas de los manifestantes se podía leer: «Trambaix: caballo de hierro de la especulación» y «Yo creo en el TramChoc», en referencia a los múltiples accidentes que ha tenido el Trambaix.

Los concentrados pertenecían al colectivo okupa de Esplugues y de Cornellà. «La gente quería un metro y nos han impuesto un tranvía, que dicen que es un medio ecológico y sostenible, cuando una gran alfombra de hierba cubre todo el recorrido, lo que requiere gastar muchísima agua», señaló un portavoz, de nombre Miquel.

Los concentrados denunciaron que el tranvía ha obligado a expropiar a muchos vecinos con el fin de construir nuevos pisos y «encarecer» la zona, a la que llamaron en tono metafórico «nuevo Pedralbes».Los okupas que protagonizaron el acto de protesta en la inauguración del Trambaix se dispusieron a jugar a fútbol en el césped y hasta realizaron un vermut en una mesa que ocupaba el espacio de las vías.

Mientras, Maragall, acompañado de los alcaldes de los municipios por donde pasa el Trambaix, hizo un paseo por Esplugues. En la plaza Gandhi, se refrescó en un bar con agua.

Le guió el alcalde de este municipio, Lorenzo Palacín, como improvisado anfitrión, y no perdió la oportunidad para explicarle que los ciudadanos de Esplugues hace mucho tiempo que reivindica la llegada del metro en el centro de la ciudad, a través de la prolongación de la línea 3.

Paralelamente, en el lugar del conflicto, de nada sirvió el talante dialogante del que intentó hacer gala el conseller de Obras Públicas y presidente de la ATM, Joaquim Nadal, que junto al alcalde accidental de Barcelona, Xavier Casas, se acercó a los concentrados para intentar llegar a un entendimiento.

El colectivo que protestaba se negó a abandonar el lugar, hasta que, más tarde, llegaron cinco furgones de efectivos antidisturbios del Cuerpo Nacional de Policía y los Mossos d'Esquadra.

Los agentes obligaron a los okupas a apartarse de las vías y, entre silbidos, el tranvía inaugural siguió por fin su recorrido con las autoridades. Su llegada a la plaza Francesc Macià estaba prevista a las 13 horas. Sin embargó, no alcanzó su destino hasta las 14.25 horas.

El director general de Tramvia Metropolità, Javier Vizcaíno, lamentó que «un hecho aislado haya retardado el viaje inaugural».Asimismo, añadió que «siempre hemos estado abiertos a las críticas, pero hoy era un día de celebración para que la gente probara el Trambaix».

La inauguración se realizó ayer después de ser aplazada en diversas ocasiones, primero por el retraso de las obras, y después por la gran cantidad de accidentes que ha registrado con vehículos privados. El Trambaix conecta Barcelona con el Baix Llobregat 17 años después de que se planteara por primera vez la reincorporación del antiguo medio de transporte en Barcelona.

Más tarde, a principios de los 90, los alcaldes de Esplugues, Sant Joan Despí y Sant Just Desvern pidieron la llegada del metro a sus poblaciones como solución al gran déficit de transporte público de la zona. Sin embargo, el elevado coste económico que ello representaba hizo que, finalmente, la Entidad Metropolitana del Transporte se manifestara en 1993 a favor del tranvía, opción que logró el apoyo de todas las administraciones. Sin embargo, su construcción no se concretó hasta el año 2000.


Críticas a la seguridad

Los responsables de CiU, ERC y el PP no acudieron al acto inaugural del Trambaix, ya que se oponían a la puesta en marcha del servicio por los problemas de seguridad que se han registrado desde su entrada en funcionamiento en fase experimental y de pruebas.Durante este periodo se han registrado 21 incidentes de diferente consideración.

El presidente del grupo de CiU en el Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Trias, defendió el tranvía como un medio de transporte «limpio y útil», pero criticó la «penosa» gestión de esta infraestructura durante el periodo de pruebas y las carencias de seguridad en su trazado.

Trias acusó a los municipios impulsores de esta infraestructura y a la Autoridad del Transporte Metropolitano de inaugurar el tranvía «sin la señalización suficiente» y sin los controles policiales necesarios.

El presidente del grupo del PP de Cataluña en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, calificó de «irresponsable» la puesta en marcha del Trambaix, ya que «la reiteración de los accidentes aconseja retrasar su inauguración».

Según el dirigente popular barcelonés, en estos momentos la ATM no puede garantizar debidamente la seguridad de los peatones, los usuarios y los conductores.

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