A media mañana, numerosos ciudadanos esperaban en las paradas a lo largo del trayecto la llegada del Trambaix, ansiosos por estrenarlo. Personal de Tramvia Metropolità repartía billetes de ida y vuelta gratuitos para que todo el mundo participara de la fiesta de inauguración. Sin embargo, el tiempo pasaba, pero el tranvía no.
«Hemos salido de casa esta mañana hacia L'Hospitalet con idea de volver con el tranvía, pero estamos llegando a pie», dijo Marisa Sánchez, de 41 años, que junto con su hija caminó de parada en parada hasta Esplugues esperando el momento de subirse a un convoy.
«Ha venido muchísima gente con ganas de subir», explicó David Nicolau, un joven que repartía billetes gratuitos entre los usuarios, y que añadió que «algunos se han cansado de esperar y se han ido».
Frente a los impacientes, había también los que se lo tomaban con calma. «No tengo ninguna prisa, sólo he salido a pasear y probar el tranvía», comentó Antonio Valera, de 71 años. Una vecina de Esplugues, Isabel Pérez, de 45 años, que siguió la protesta de los okupas desde una parada cercana, se quejó de su actuación: «Los concentrados decían que se respete la democracia. Pero ellos también están limitando mi libertad, porque hace una hora que estoy intentando coger el tranvía y no puedo».
Finalmente, hacia las tres de la tarde, el Trambaix empezó a dar servicio con normalidad. En Esplugues, todos los usuarios que hacía rato que esperaban, se agolparon para poder entrar en el convoy. En Francesc Macià, en el inicio de trayecto en el extremo de Barcelona, esperaron con paciencia la llegada del tranvía Antonio Acosta y Pepi González, una pareja de jubilados que completaron todo el trayecto de ida y vuelta. «Pensábamos que iba más lento, pero va muy bien», comentaron, pese a encontrar que los vagones iban «muy llenos».
Tiempos comparados
Más suerte tuvo María Díaz, que cogió el tranvía justo cuando pasaba, en la estación de Maria Cristina, tras finalizar unas compras. «He tardado lo mismo que en autobús, quizás algo menos», dijo al bajar en su estación, en Cornellà. Una estudiante de 22 años, Berta Vicente, se mostró partidaria de dar una oportunidad al Trambaix: «Antes tomaba el autobús para coger el metro en Maria Cristina y ahora probaré con el tranvía, a ver si es más rápido».
Lourdes es una vecina de Cornellà que decidió hacer su particular inauguración del Trambaix con su hijo de cuatro meses al que llevó en carrito. Se mostró satisfecha de las facilidades que el tranvía le brinda precisamente para moverse con el carrichoche de su hijo. Se subió en Cornellà y se bajó en Maria Cristina.
Sin embargo, se mostró crítica con la temperatura que se registraba dentro del convoy. Hubo quien dijo que la alta temperatura podía deberse a la enorme afluencia de público que ayer se produjo por el interés de conocer este nuevo medio de transporte y por ser gratis en el día de ayer.