Todas las guerras son santas. Os desafío a que encontréis a un beligerante que no crea tener al cielo de su parte (Anouilh)
Lunes, 1 de abril de 2002
AÑO XIV. NUMERO 4.502.

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CULTURA / ESTEVAO, QUE VIVE EN SAO PAULO, NO CONOCIA LA OBRA DEL ARQUITECTO
Estrenan un documental sobre una favela decorada al estilo gaudiniano

El director, Sergio Oskman, descubrió el trabajo de este brasileño a través de unas fotografías

ELENA CUESTA

BARCELONA.- Quería huir de los ladrillos rojos que levantan en la ciudad de Sao Paulo la favela donde vive. Y empezó, hace 17 años, a reconstruir su vivienda con un estilo propio en el que los expertos ven un espejo del arte de Antoni Gaudí.

Una asociación curiosa teniendo en cuenta que Estevao jamás oyó el nombre del arquitecto catalán, y todavía menos vislumbró su obra. Ni siquiera en fotografías.

Es la particular historia de este habitante de Paraisópolis, un barrio arrabalero de Sao Paulo, la que se recoge en el filme documental Gaudí en la favela, dirigido por Sergio Oskman y que se emitirá el 1 de abril en el canal Odisea de Vía Digital y otros operadores por cable.

Oskman, que descubre a través de unas fotografías el trabajo incesante e incansable de Estevao Silva de convertir su casa en un lugar acogedor y habitable, enseguida se interesa por el personaje. Cuando conoce que Estevao ni tan siquiera había olido la existencia del arquitecto catalán Gaudí y aún menos de sus geniales creaciones arquitectónicas, aumenta su fascinación.

Y decide traerlo a Barcelona para que vea la obra de su semejante catalán. La cámara de Oskman recoge en Barcelona las impresiones de este instintivo artista que a través de tapones de botellas encastados en cemento crea un trencadís similar al de Gaudí.

Realidad de ladrillo rojo

Es este viaje el que recrea el documental, y su director ha querido que «Estevao no sea tratado como un personaje folclórico, sino con el mayor respeto posible a su realidad», asegura Oskman.Una realidad rodeada de casas humildes construidas con ladrillo rojo que se amontonan en la ladera de una colina de Sao Paulo.Su casa no mide más de cinco metros de ancho por 15 de alto y la ha coronado por tiestos del que brotan las semillas de sus plantas.

La idea de este barsileño era construirse un jardín colgante, un caleidoscopio de colores y desechos, un oasis de vegetación en medio de la miseria: en la casa de Estevao las paredes son sinuosas, los ángulos quebrados y la estructura irregular.

Estevao llegó a Paraisópolis procedente del nordeste de Brasil, donde había trabajado en el campo. Cuando llega a la favela para trabajar como jardinero en un edificio de lujo, vive con desilusión el triste ambiente que rodea su barrio, un montón de casas populares apiñadas.

Así que decide crear su paraíso particular, los Jardines Suspensos.Es así como bautiza su nueva casa, la que empezó a levantar hace ya 17 años con restos de ladrillo, trozos de vidrio, tapones de botella y platos partidos. Unos materiales rescatados de montañas de basuras que mezcla en la pared con una gracia similar al trencadís tan típico del famoso arquitecto catalán.

Un trencadís peculiar que le trajo de su humilde morada brasileña hasta Barcelona. En la capital catalana, además de apreciar la obra de Gaudí en toda su magnitud, Estevao aprendió de los catalanes la costumbre de hacer pagar entrada para ver un monumento.

No se lo pensó dos veces y cuando regresó a su palacio colgó un cartel en el que anunciaba que para acceder a su paraíso particular había que pagar tres reales. La idea no dio los frutos esperados y tuvo que quitar el cartel de inmediato, asegura al otro lado del hilo telefónico, porque nadie pagaba.

Estevao reconoce que «todavía me quedan muchas piedras por poner» y que el trabajo en su palacio no ha finalizado. «A mucha gente les gusta mi casa y otros dicen que estoy loco. No me importa, porque cada uno hace lo que le sale del alma», sentencia con la sinceridad que atorga la humildad.


«Estevao lucha para superar las limitaciones de su entorno»

BARCELONA.- Luis Gueilburt, director del Centro de Estudios Gaudinistas y guía de Estevao por las sinuosas formas que el arquitecto catalán moldeó en Barcelona, admite que cuando le comentaron el caso de Estevao no se mostró muy interesado.

«Hay muchos personajes que copian a Gaudí. Hay fachadas en Japón que son una mezcla de la casa Batlló y La Pedrera. Son malas copias que yo llamo 'gaudinadas'», indicó Gueilburt. Pero su interés cambió de rumbo cuando Oskman le aseguró que Estevao no sabía siquiera que Gaudí existía.

Entonces entendió que la gran sensibilidad artística personal de Estevao «representa la necesidad del ser humano de vivir en un contexto agradable. Y Gaudí hacía casas para que se viviera bien y cómodamente». Y vio también en la obra de Estevao trazos comunes con la del genial arquitecto catalán: «El uso de las formas orgánicas y de la naturaleza».

El director del documental, Sergio Oskman, recuerda que Estevao «en el parque Güell, tocó piedra por piedra para ver cómo se habían colocado». «Lo que más le interesó fue el material y la construcción, porque las formas ya las lleva dentro», agrega el director del Centro de Estudios Gaudinistas.

Por otro lado y a los ojos de Roberto Blatt, director de programación de Multicanal, Estevao Silva demuestra en Gaudí en la favela que «hay una dimensión creativa en el ser humano que ni siquiera las condiciones más duras puede eliminar y Estevao lucha para superar las limitaciones de su entorno».

Entonces, Sergio Oskman recurre a una frase atribuida a Antoni Gaudí para exprimir la filosofía de Estevao Silva: «La elegancia es hermana de la pobreza y la pobreza no se puede confundir con la miseria».



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