PIOLÍN Y SILVESTRE DE ELLOS SÓLO SE SABE que desde hace meses frecuentan el mismo chat. Todos los días por la tarde. Aparece Piolín y espera a Silvestre. Los habituales le saludan. Y Piolín, nada, callado. Como mucho teclea una sonrisa. Entonces llega Silvestre, y horas de conversación privada. ¿Cómo se mantiene una conversación privada en un chat, al fin y al cabo, una versión electrónica de cualquier party line? Pues se puede: "Susurrando" es decir, seleccionando un nombre en el listado de usuarios que están en ese momento utilizando el chat. Piolín sólo susurra a Silvestre y Silvestre sólo susurra a Piolín. Nadie puede leer lo que se dicen el uno al otro. Y tanto susurro ininterrumpido ha conseguido despertar la curiosidad del resto que a estas alturas ya han intercambiado direcciones de correo electrónico y números de teléfono. Algunos apuestan por una pareja clandestina. Otros por un matrimonio empeñado en el romanticismo diario y virtual. El otro día, a Piolín se le escapó, sin querer, un susurro y tecleó en voz alta: "Te amo".
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