PREGUNTA.- Soy una mujer operada de cáncer de mama. En mis ratos libres doy clases de YOGA (con mayúsculas, no sólo las posturas que se comercializan). El yoga es una disciplina que va mas allá de estas posturas, activando, con distintas técnicas y según los maestros, todas las células de nuestro cuerpo, 'rejuveneciéndolas' entre otras cosas por la oxigenación que reciben a través de la sangre.
A pesar de no haber una base científica sólida (yo no la conozco), algo debe de haber, ya que todos los maestros que he conocido son 'distintos' y parecen mucho más jóvenes de lo que son. Sin embargo, ha llegado a mis oídos, a través de mi médico de cabecera, que el yoga no es bueno para el cáncer y me ha sugerido que lo consulte con un oncólogo. ¿Seria tan amable de darme su opinión?
Hay otro tema que me intriga: ¿Determinados biotipos humanos son más propensos que otros a padecer cáncer?, me refiero a personas más o menos nerviosas, angustiadas, alegres, pesimistas, optimistas, etc.
RESPUESTA.- Ignoro si el yoga es bueno para el cáncer de mama en particular, pero le aseguro que no es perjudicial en modo alguno. Cualquier clase de ejercicio regular disminuye, aunque no drásticamente, las probabilidades de padecer muchas variedades de cáncer. En el caso concreto del cáncer de mama, está muy bien documentado que la obesidad es un factor de riesgo, e imagino que entre quienes practican el yoga los rellenitos abundan menos que entre los sedentarios.
Desde luego, aun si la relación del ejercicio con el cáncer no existiese, la protección frente a las enfermedades cardiovasculares seguiría siendo una buena razón para mantenerse activo. No olvidemos que en España nos seguimos muriendo más a causa de las enfermedades del corazón y de las arterias que del cáncer.
Otra cosa distinta es que el ejercicio reduzca las probabilidades de recaer una vez ya se ha tenido y operado el cáncer. La verdad, creo que no hay datos que lo avalen; pero desde luego lo que no existe es la mínima evidencia de que el ejercicio propicie la reaparición del tumor. La única clase de actividad física que no es aconsejable en las mujeres operadas de la mama es aquella que carga mucha tensión sobre un brazo de cuya axila se han extirpado los ganglios linfáticos, como el levantamiento de pesas, el remo, el tiro con arco, el tenis o las flexiones. La razón es que esos ejercicios favorecen la aparición del linfedema o hinchazón crónica del brazo por retención de linfa.
En lo tocante a su última pregunta, desde luego que se han diseñado varias investigaciones para probar la relación de la personalidad con el cáncer. Lo que se ha visto es que, si hay alguna vinculación debe ser indirecta, por ejemplo a través de la dieta, el consumo de tabaco o la adherencia a las rutinas de diagnóstico precoz.
Ricardo Cubedo
Especialista en Oncología de la Clínica Universitaria Puerta de Hierro de Madrid
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