PREGUNTA.- A mi padre, de 56 años, le detectaron en marzo un tumor de unos 5 cm en el pulmón izquierdo con afección de dos ganglios del mediastino. Era fumador y consumía entre dos o tres cajetillas al día, durante 40 años.
Empezó a recibir ciclos de 'quimio' cada 15 días mientras tomaba Fortecortín para la inflamación.
Al mes de esa detección empezó a notar desequilibrios, desorientación, etc. y vieron que tenía una metástasis cerebral pequeña, y operable por la zona en la que se encontraba, pero pasó de un tumor de grado dos a uno de grado cuatro.
La operación de neurocirugía, a primeros de junio, fue genial, los médicos eran optimistas y lo complementaron con 10 sesiones de radio localizada para 'sellar' la intervención. Eso sí, nos advirtieron de que era un tumor muy agresivo, que había tenido un crecimiento rapidísimo, de ahí que pasara de estar bien a notar síntomas en 10 días.
Pasó el verano bastante estable, pero hace un mes sufrió un trombo en una pierna, que a la semana se 'subió' al pulmón sano, una embolia pulmonar de la que salió contra todo pronóstico, ya que nos dieron una esperanza de vida de 24 h porque llegó al hospital con una saturación del 50%. Esto comprometía una posible operación del pulmón enfermo, que también nos habían dicho era viable. Además, en esas semanas le hicieron pruebas varias y descubrieron, no sólo que en la cabeza aparecía una nueva lesión (operable con microcirugía), sino que también, a raíz de unos dolores de espalda, han descubierto una metástasis ósea en las vértebras de la columna.
Este hecho ha provocado que su oncólogo no vea solución. De hecho, nos ha comentado que su cuerpo no ha respondido en todos estos meses a la 'quimio', que ha sido 'como ponerle agua'. Nos dice que no merece la pena operar la nueva metástasis cerebral, que seguirá con 'quimio' y 'radio' paliativas (la 'radio' localizada en la espalda).
Mi madre se plantea pedir segundas opiniones, buscar centros privados, pero me temo que sólo serviría para que mi padre pase sus últimos días en hospitales, haciendo pruebas y más pruebas para nada.
¿Me puede dar su opinión al respecto sobre la situación? ¿Son objetivos los seis meses de vida que le han pronosticado?
RESPUESTA.- Yo soy partidario de las segundas opiniones. Algunas veces realmente sirven para encontrar una alternativa capaz de cambiar el pronóstico de la enfermedad. Otras muchas, para conformar al paciente y a la familia al comprobar que dos especialistas diferentes coinciden en las líneas generales del tratamiento. No obstante, la segunda opinión también puede acabar perjudicando. Se trata de esas búsquedas a ultranza, 'aunque sea hasta el fin del mundo', sin darse jamás por satisfechos, en pos del especialista que diga lo que se desea escuchar.
Me temo que la información que le han dado a ustedes respecto a la situación de su padre es correcta. Una segunda opinión les puede servir para asegurarse de ello, pero eviten el error de multiplicar hasta el infinito la búsqueda, porque el perjudicado será el paciente.
Ricardo Cubedo
Especialista en Oncología de la Clínica Universitaria Puerta de Hierro de Madrid
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