PREGUNTA.- Estuve revisando esta página y me pareció muy interesante. Quisiera felicitarle por la gran labor que realiza al contestar un sinnúmero de preguntas que se realizan acerca de esta temible enfermedad.
Mi consulta es sobre el caso de mi cuñada, de 34 años. Todo empezó hace un mes, cuando le iban a dar de alta en el área de ginecología tras un parto eutócico. Le detectaron una masa en cuadrante superior derecho y le hicieron una ecografía, donde se detectaron nodulares múltiples del parénquima hepático. Posteriormente la trasladaron al hospital de SOLCA (Guayaquil – Ecuador), donde tras realizarle pruebas se observa alfafetoproteína aumentada.
Posteriormente se le hace una biopsia de parénquima hepático bajo punción aspiración y se le diagnostica adenocarcinoma metastásico de hígado.
Todos los miembros de la familia se encuentran desesperados. De momento le han mandado más pruebas para detectar el foco primario (TAC con medio de contraste de tórax y abdomen, endoscopia con biopsia, marcadores tumorales, etc.). Según he leído tampoco es tan importante encontrar el foco primario, ya que esto no va a mejorar la expectativa de vida del paciente. ¿Cuál seria el mejor tratamiento para ella? Por el momento no está siendo medicada, sólo toma BIRM (inmunomodulador) desde hace dos días. Ella está dispuesta a tomar cualquier producto que la ayude con su problema, ya sea natural o químico.
Por otra parte, ¿puede el recién nacido tener algún problema?, es decir, ¿podrían haber pasado células cancerígenas a través de la circulación útero-placentaria?
RESPUESTA.- Cuando se encuentran primero las metástasis, siempre sale a cuenta hacer un esfuerzo razonable para encontrar el foco primario. Puede ser de utilidad pues, conociendo el origen, se selecciona mejor el fármaco que se va a emplear en primer lugar. Por ejemplo, pensando que se trata de una mujer joven, algunos cánceres de mama se tratan con hormonas o anticuerpos que no son de utilidad en otros tumores malignos.
Lo que hemos explicado muchas veces al hilo de preguntas semejantes a la suya es que no resulta sensato seguir buscando el foco de enfermedad, con multitud de pruebas molestas, una vez ya se han registrado los posibles orígenes más comunes y no se ha hallado nada. En una mujer joven con metástasis hepáticas de adenocarcinoma no se debería seleccionar ningún tratamiento en particular antes de explorar las mamas, el pulmón, la glándula tiroides, y el intestino. Para ello bastan unas mamografías, una ecografía del tiroides, un escáner del tronco y, quizá, una colonoscopia. Todas las pruebas adicionales que quepa imaginar serán probablemente una molestia inútil para su joven cuñada.
Tiene usted razón y aquí procuramos contestar a un sinnúmero de preguntas. Son ya varios miles y, a veces, nos parece que ya lo hemos respondido todo. Sin embargo, entonces surge una pregunta inédita, como la que usted formula respecto al posible paso de células cancerosas a través de la placenta, dando lugar a un cáncer idéntico al de la madre en el recién nacido. Es algo extremadamente improbable. La placenta casi sólo deja pasar oxígeno, nutrientes y anticuerpos, pero no células. En toda la historia de la medicina se han documentado menos de una docena de casos semejantes.
Ricardo Cubedo
Especialista en Oncología de la Clínica Universitaria Puerta de Hierro de Madrid
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