MADRID.- Buenas noticias respecto a los heridos en el terrible accidente del avión de Spanair en el aeropuerto de Madrid-Barajas. Un niño de ocho años, Jesús Acosta, y la única superviviente de la tripulación del vuelo JK5022, Antonia Martínez, han sido dados de alta esta tarde, poco más de dos semanas después de la tragedia que costó la vida a más de 150 personas.
Su salida del hospital se suma a la de otro niño, Roberto Álvarez Carretero, de seis años, una mujer finlandesa, Anna Stefanides, la médico del SAMUR Ligia Palomino, y la canaria Beatriz Reyes.
El menor estaba ingresado en el hospital Niño Jesús de Madrid, donde fue intervenido de una fractura en la pierna. Su madre, Gregoria Mendiola, de 44 años, permanece ingresada en el Ramón y Cajal, donde evoluciona favorablemente dentro de la gravedad. Su padre, Alfredo Acosta, falleció en el accidente.
La azafata ubetense permanecía ingresada en el hospital de La Princesa. Residente desde hace unos meses en Castelldefels (Barcelona), Martínez formaba parte de un equipo integrado por siete azafatas y tres tripulantes de cabina asignados al vuelo JK5022 de Spanair. Sin embargo, esta tragedia ha marcado también su futuro profesional: "No tengo ganas de volver a volar", confesaba poco después desde su cama del hospital.
Con estas dos altas pasa de 13 a 11 la cifra de pacientes ingresados, y de dos de ellos no se facilita información por expreso deseo de la familia.
Los otros nueve no han experimentado cambios en las últimas horas. Uno sigue grave, dos están estables dentro de la gravedad, uno evoluciona favorablemente dentro de la gravedad, cuatro tienen una evolución favorable y uno está leve.
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