BEIRUT.- Una de las más altas autoridades religiosas chiíes, el jeque Mohamed Husein Fadlala, ha emitido una fatua o decreto islámico en el que prohíbe el maltrato de los trabajadores extranjeros en el Líbano.
Este edicto religioso llega pocos días después de que la organización Human Rights Watch (HRW) publicara un informe abrumador sobre las condiciones de vida de esas personas, muy especialmente de las empleadas domésticas.
"Existe una tendencia racista que consiste en considerar a esa población como a una casta inferior de segundo o tercer nivel", dijo Fadlala, según ha publicado este miércoles el periódico 'L'Orient-Le Jour'.
El jeque advirtió contra el hecho de agredir a los trabajadores extranjeros, tanto a aquellos que trabajan en las casas como en las empresas.
La mayoría de empleadas domésticas en el Líbano provienen de países africanos, principalmente Etiopía, y asiáticos, sobre todo de Filipinas y Sri Lanka.
En su reciente informe, HRW afirmaba que, desde enero de 2007, han muerto 95 mujeres empleadas en hogares libaneses.
HRW recordaba que más de una trabajadora doméstica se suicida cada semana a causa del aislamiento y las difíciles condiciones a las que deben hacer frente.
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