El cetro está ahí, para quien se sienta dispuesto a tomarlo. El dominador de las tres últimas ediciones de San Isidro, José Tomás, no pisará este año el albero de Las Ventas. Ante tal ausencia -unida a otras significativas, como las de Joselito, Curro Vázquez o Vicente Barrera, por distintos motivos- el aficionado repasa los carteles de la feria en busca del torero capaz de tomar el relevo, a erigirse en dominador del escalafón en un año que parece buscar un mandamás definitivo. Por encima de todas las promesas emerge la figura de un ídolo de masas de 17 años, Julián López, El Juli. El madrileño confirmará el día 17 la alternativa, con Enrique Ponce como padrino y Rivera Ordóñez como testigo de la ceremonia. Sin embargo, más allá del acto protocolario, El Juli deberá ratificar en tres actuaciones su condición de número uno de la torería, ganada el pasado año sin pisar Las Ventas. Tres compromisos incluyendo su presencia en la corrida de Beneficencia, fuera del abono.Para lograrlo, Julián López contará con su variado y llamativo toreo de capa, con sus espectaculares aunque irregulares, en ocasiones, tercios de banderillas y con la fuerza de una juventud arrolladora. También disfrutará a su favor, sin duda, la predisposición de la mayor parte del público que acudirá a Las Ventas en San Isidro, el cual acallará las posibles reticencias del aficionado de Madrid a un boom taurino que ha permanecido una temporada completa sin comparecer en la capital. Una tenue sombra se cierne sobre las aspiraciones de Julián López, la excesiva responsabilidad con la que llega a la feria. Hacía muchos años que un joven de 17 años -aunque con una personalidad indiscutiblemente formada- no pisaba Madrid con la etiqueta de figura indiscutible.
Otros candidatos a la gloria
A derecha e izquierda de El Juli vienen a San Isidro, como si de un cartel utópico se tratara, otros dos jóvenes con las máximas aspiraciones. Uno de ellos es José Antonio Morante de la Puebla. El sevillano posee avales sobrados para aspirar a lo máximo en una feria en la que también hará el paseíllo en tres tardes, aunque una de ellas fuera del abono. Porque no es sencillo abrir la Puerta del Príncipe y la Puerta Grande de La Maestranza en dos ferias consecutivas, aunque se sea sevillano. En el San Isidro del 99 Morante pasó sin pena ni gloria, si bien es cierto que los lotes que le correspondieron no le dieron ninguna opción. El de La Puebla del Río, en su segunda temporada completa como matador de alternativa, se ha confirmado como un diestro con mucho gusto, arte y temple. Ha ganado profundidad su toreo con el capote y su manejo de los aceros es más que correcto.
Tendría Morante un perfil ideal de triunfador si no fuera por el azar. Por la mala fortuna que ha decidido castigarlo con cornadas y graves lesiones a destiempo. El día 19 está anunciado que haga su primer paseíllo en Las Ventas, tan sólo cuatro días después de reaparecer tras la fortísima cornada que recibió en la Feria de Abril hace medio mes. Aunque físicamente se encuentre recuperado, el sevillano deberá hacer un esfuerzo para recuperar el sitio.
La otra gran esperanza que día a día se torna en realidad es Eugenio de Mora. El torero toledano ya posee suficientes avales para abandonar la categoría de promesa en la que se instaló bien pronto. Un triunfo en su primer San Isidro, el del 98, una oreja en la última isidrada y el éxito cosechado en la pasada Feria de Abril lo confirman. De Mora ha apuntado en los inicios de esta temporada un toreo más templado y profundo que en años anteriores, como se pudo apreciar el pasado 2 de mayo, cuando sólo la espada le privó de cortar una oreja.
Este es el trío de espadas llamado para la gloria. Sin embargo, es necesario ampliar la nómina de aspirantes con un cuarteto más. El primero de ellos es Enrique Ponce. Está el torero valenciano en su décima temporada como matador de alternativa y ya está considerado como un auténtico veterano. El año pasado se mantuvo en los primerospuestos a base de gestos, como sus encerronas con victorinos. En su contra pesa, cada vez más, la opinión negativa del sector crítico de Las Ventas. En el 99, Ponce escuchó pitos en Madrid y llegó a plantearse no volver a pisar esta plaza durante un tiempo, aunque la oreja que rebanó a su último toro le hizo recuperar moral.
Miguel Abellán es otro de los jovencísimos espadas que llegan pisando muy fuerte. Recuerda Abellán en su andar por el ruedo a José Tomás en cuanto a valor, ajustado toreo de capa y una concepción de la tauromaquia muy pura. Aún debe ajustar ciertos detalles, especialmente con la muleta, aunque su triunfo en la Feria de Fallas y la oreja cortada en Sevilla le permiten crédito suficiente.
Manuel Caballero acabó la pasada temporada con triunfo y la racha no ha cesado para el albaceteño. México, Valencia, Sevilla... Se percibe en su toreo una confianza creciente y la voluntad por asentar las zapatillas sobre la arena. A pesar de estar revalorizado y llegar a San Isidro como uno de los pilares del ciclo, no ha dudado en apuntarse a uno de los hierros que más triunfos y malos tragos le ha hecho pasar, el de Victorino Martín.
Cierra este cuarteto de elegidos Pepín Liria. Batallador, peleón y aguerrido son adjetivos de los que no se desprende este diestro. Sus últimas actuaciones en Madrid lo han revalorizado incluso ante los aficionados más exigentes como un matador muy capaz en cualquier circunstancia, especialmente en las comprometidas, como en el último San Isidro ante un bronco encierro del Conde de la Corte.
A pesar de que todos los espadas mencionados cuentan con capacidad y brillo suficiente para tomar el relevo de José Tomás, también es cierto que no se ha programado ningún cartel rematado dentro del abono. Ninguno de ellos ha asumido el reto de presentarse tres tardes en el abono isidril. De hecho, únicamente coinciden estos espadas, en cualquiera de sus combinaciones, en la Beneficencia: Caballero, Morante y El Juli.
Veteranos resucitados en Madrid
El castigo de la empresa a Luis Francisco Esplá por erigirse en portavoz en el conflicto de las retransmisiones televisivas fue abolido por él mismo en la Feria de Otoño. Dos orejas a un victorino abren las puertas a cualquiera, y más a un lidiador consolidado y admirado en Madrid como es Esplá. Tan revalorizado salió el alicantino que será el único matador con tres tardes en el abono. A sus hierros clásicos, como Celestino Cuadri y Victorino Martín, unirá Esplá este año una corrida de Gabriel Rojas.
José Luis Bote y Frascuelo son otros dos matadores veteranos que han cobrado aire en el último año. Es inexplicable que Bote, tras dos orejas en la última isidrada y otra el 8 de mayo, sólo goce de una oportunidad en el abono. Otras dos tardes fuera de feria no son compensación suficiente para un matador empeñado en desafiar a la adversidad.
Mejor tratado ha sido Frascuelo, quien abrió en agosto del 99 por primera vez tras 25 años como matador la Puerta Grande de Madrid. La recompensa ha llegado con dos tardes, ante reses de Fraile y Pérez Tabernero.
Pepín Jiménez y Fernando Cepeda son otros de los toreros del gusto de la afición madrileña. Al primero de ellos le corresponderá el honor de inaugurar la feria el día 13 con un toro de Hernández Pla.
A recuperar el brillo perdido
La última edición de la Feria de Abril ha servido para recuperar a un matador cuya carrera parecía languidecer sin remisión. Es el caso de Finito de Córdoba. Juan Serrano, a pesar de sus grises comparecencias en años anteriores, está muy bien colocado en los carteles, especialmente el día 29, con Morante y Abellán.
También ha salido revalorizado el valiente Dávila Miura, que se enfrentará a las corridas de Arauz de Robles y Conde de la Corte.
Confirmación de El Juli aparte, las novedades para el aficionado son escasas. El primer día estaba anunciado el colombiano Paquito Perlaza, pero la cogida que sufrió el pasado domingo le ha dejado fuera. Le sustituye el madrileño Angel GómezEscorial, quien tomó la alternativa en San Isidro 99.
El francés Juan Bautista es otro de los rostros poco conocidos en Madrid, si bien ya ha lidiado en esta plaza, en la Feria de Otoño, pocos días después de doctorarse.
A Madrid llega una buena nómina de figuras que en las últimas ediciones de la feria no han tenido fortuna. Siguen ocupando los puestos altos del escalafón, pero comienzan a necesitar un aldabonazo importante. En esta tesitura se hallan Rivera Ordóñez -poco estimado en Las Ventas-; Manuel Díaz, El Cordobés, quien lucha cada año por ganarse el respeto y reconocimiento de la plaza más exigente; Juan Mora, siempre dispuesto a la épica y a la lírica y al que sólo el mal manejo de la espada le ha privado de triunfos rotundos; y José Ignacio Uceda Leal, una estrella emergente con gran clase, pero lastrada en ocasiones por su aparente frialdad y apatía en la cara del toro.
En una situación semejante, aunque bastante menos apremiados por la necesidad de triunfo debido a su veteranía, están José Antonio Campuzano, el mexicano Zotoluco -prácticamente inédito en España- y la duda de la presencia de Espartaco. La comparecencia de Juan Antonio Ruiz no está aún confirmada debido a las secuelas de la cornada que recibió el pasado mes de marzo. Incluso se especula con su retirada de los ruedos.
Hay un nutrido grupo de matadores humildes muy necesitados de triunfos para continuar en los carteles de las grandes ferias o para entrar en ellos. En esta lista se puede incluir a los madrileños El Fundi, Oscar Higares, Javier Vázquez y Luis Miguel Encabo, anunciados con hierros duros. Todos ellos tienen tablas suficientes para apuntarse un triunfo inesperado. Lo mismo se puede decir de otros matadores como El Tato -no siempre bien recibido en Las Ventas- Alberto Elvira, Ruiz Manuel, Víctor Puerto -en el año que espera sea el de su reencuentro con la afición de la capital-, Miguel Rodríguez, David Luguillano, Juan José Padilla, El Califa -quizá el que más alto apunta de este listado-, Javier Conde y Manolo Sánchez.
Novilleros y rejoneadores
En los carteles no coinciden las novilladas que más expectación han creado con los novilleros punteros. El mejor cartel lo conforman Víctor de la Serna, quien se despide como novillero en Madrid, el jovencísimo Sebastián Castella y el valeroso Javier Castaño, el día 23. En las otras dos novilladas destaca la presencia de ganado con encaste Santa Coloma, como son La Quinta y Baltasar Ibán.
La empresa también busca un sustituto para Sergio Aguilar -anunciado en la tercera novillada-, quien se lesionó muy gravemente una rodilla en su presentación en Madrid.
Las corridas de rejones han pasado de dos a tres y tienen este año a Pablo Hermoso de Mendoza como figura estelar, con sus caballos Cagancho y Chicuelo. Le intentará hacer sombra en un apasionante mano a mano Joao Moura, tal vez el único caballero que puede arrebatar el número uno al navarro.
Pies de fotos tituladas
MORANTE DE LA PUEBLA
Morante ha forzado su recuperación al límite tras la impresionante cornada que sufrió en la Feria de Abril. Madrid le espera con ganas de ver la esencia que ha desparramado en Sevilla.
MIGUEL ABELLAN
Esta debe ser la temporada de la confirmación de una de las mayores promesas del toreo actual. Con 21 años, Abellán es ya un matador que aúna valor, mucho valor, y templanza.
LUIS FRANCISCO ESPLA
Irónico, pinturero, dominador y fácil. Un torero dentro y fuera de los ruedos, Luis Francisco Esplá vuelve a San Isidro tras el incomprensible castigo al que fue sometido el pasado año por parte de la empresa. Tras su incontestable triunfo en la Feria de Otoño, Esplá es el único torero que hará tres tardes el paseíllo en el abono.
PABLO HERMOSO DE MENDOZA
El navarro es la figura indiscutible del rejoneo y está dispuesto a revolucionar un escalafón adormecido. Exige planteamientos de torero de a pie, y lo tendrá: un mano a mano con Moura.