Jueves, 9 de diciembre de 1999 EL MUNDO periodico


LA ULTIMA VUELTA AL MUNDO EN 80 DIAS DEL MILENIO

Su excelencia Tuilaepa


DIA 59. Tras su frustrada entrevista con el jefe del Estado, el viajero es recibido hoy por el primer ministro de Samoa, Tuilaepa Sailele, que también ocupa las carteras de Hacienda y de Turismo. El ambiente en el Gobierno está enrarecido ya que, no hace mucho, dos ministros protagonizaron un complot que acabó con la vida del responsable de Obras Públicas. Ahora, el asunto está en los tribunales. Dentro de seis horas, el viajero abandona Samoa. Mientras tanto, observa la botadura de la trainera de Vaiala y contempla el océano.

LUIS PANCORBO

En el sexto piso del Banco Central de Samoa, el edificio más alto y lujoso del archipiélago, tiene su despacho el primer ministro, que también lleva las carteras de Hacienda y de Turismo. Simeona, su madura secretaria, me hace pasar a un salón con un ventanal que enmarca el reconfortante monte Vaea con la tumba de Stevenson. Al parecer, Simeona está dolida porque no he venido a verlos antes de visitar al jefe del Estado, al que aprecian mucho, pero temen algunos de sus chocheos.

En cambio, su excelencia Tuilaepa Sailele rebosa buena salud para haber escapado de un complot en el que pereció, hace poco, su ministro de Obras Públicas, y que ha visto implicados a sus ministros, Leafa Vitale, de Asuntos de la Mujer (el hijo de Vitale fue el que disparó) y Toi Aukuso Cain, de Correos y Telecomunicaciones.

Tuilaepa viste una pálida camisa con corbata y una falda gris que no hay quien la entalle. Aparte de ser robusto por naturaleza, pesca grandes dorados y peces vela y bucea con botella hasta 30 metros de profundidad.

«El tala está en sus manos», le digo, tras agradecerle que me reciba en el Ministerio de Hacienda. «¿Y el milenio?». Suponía que Tuilaepa iba a ponerse en ese momento su sombrero de Turismo, pero enseguida derivó a lo trascendental: «Este milenio es muy importante para Samoa desde el punto de vista cristiano. Estamos llegando al año 2000 desde el nacimiento de nuestro Señor y Salvador, y no sé si sabe usted que, según nuestra Constitución, Samoa es un país fundado en Dios».

«Pero geográficamente hablando...». «Oh, eso. Ocupamos una posición extraordinaria y seremos el último país del mundo que despedirá el milenio presente y también el último país del mundo en dar la bienvenida al nuevo milenio».

«Un doble récord, excelencia». «En efecto, ningún país ha discutido nuestra posición geográfica. Otros compiten por recibir los primeros rayos de sol del nuevo milenio. Pero nuestro honor de ser el último país en ese aspecto está fuera de dudas».

Hablamos un poco de los actos que se preparan en Falealupo o en la propia Apia, donde el Gobierno chino patrocinará unos grandes fuegos artificiales el 31 de diciembre. Pero Samoa tiene abierta una herida muy grande con el asesinato del ministro y no entiendo bien que, aunque el caso esté en los tribunales, Tuilaepa haya declarado que ya ha habido «un arreglo por la vía tradicional». «Es muy sencillo. Aquí, cuando alguien hace algo malo a otro hombre de otro poblado, lo primero es realizar una ceremonia de ifoga. Se le llevan esteras finas al ofendido. Esa es la forma más alta de pedir perdón». «¿Ha sucedido así?». «Sí, Leafa Vitale pidió perdón al pueblo de Luagalau. Pero otra cosa son los tribunales y también deben ser respetados».

No me voy a quedar con las ganas de preguntarle el móvil del asesinato, aunque los rumores apuntan a que fue por la negativa de Luagalau, abanderado contra la corrupción lampante, a conceder una ampliación de la licencia del inmueble donde Leafa Vitale, ex ministro de Asuntos de la Mujer, tiene una discoteca.

Tuilaepa, católico practicante, me remite a su discurso ante el Parlamento: «El trigo y la mala hierba crecerán juntos. Dios nos dio la libertad, pero Adán escogió la maldad y por eso vinieron la muerte y las dificultades en el mundo. Eso explica por qué, incluso en un gabinete ministerial, siempre habrá gente que no será recta en un 100%. También Jesús tuvo 12 apóstoles y uno de ellos fue Judas. Pero si Jesús no hubiese muerto, no nos habríamos salvado, esa es la ironía de la vida».

«Sin embargo, excelencia, usted conocía bien a sus Judas». «No, Jesús sí sabía quién era Judas porque era Dios. Yo no lo sabía». Al decir eso, Tuilaepa se ríe de manera un tanto estruendosa. «¿Y cómo pasará usted la noche del nuevo milenio?». «Iré a misa», y de nuevo suelta una carcajada que hace temblar los papeles que atiborran su despacho. «Bueno, también veré el último atardecer y disfrutaré de los actos. Pero a medianoche me tendrá en misa».

Al lado del Banco Central se alza el otro gran edificio de Apia, el del Gobierno propiamente dicho. Han puesto un gran reloj digital, Samoa 2000, con la cuenta atrás del nuevo milenio. Un cercano poste lleno de flechas señala las distancias desde Apia: 17.094 kilómetros a Londres, 12.259 a Nueva York, 4.396 a Sydney... Estamos en uno de los puntos más remotos del planeta y, sin embargo, el propio primer ministro me ha insinuado que en todas partes cuecen habas.

En la particular novela negra de Samoa, el ministro de Correos y Telecomunicaciones se llama Toi Aukuso Cain y soporta una acusación de asesinato y dos por incitación al mismo. Se declaró inocente, como Leafa Vitale, quien dijo a su hijo si no tenía huevos para matar a sus enemigos. Está grabado en una cinta emitida por la televisión neozelandesa. Muchos piensan que todo esto va a acabar en un mistrial, un proceso fallido o amañado.

No voy a poder seguir esos flecos que ensombrecerán el último atardecer de Samoa. Los de Vaiala botan su trainera de 30 metros, pintada de negro y blanco, los colores de su club de rugby. Voy a verlos remar y echar flores al océano. Wesley, el entrenador, no sé si cabe en sí de gozo o si un poco más y sus carnes se desbordarán. «Las canoas de fibra duran más y pesan menos que otras. Pero la nuestra ganará todas las carreras de los próximos 20 años». Luego dudo si ir al hotel Aggie Grey, donde se alojaron Gary Cooper o Marlon Brando. Dentro de seis horas salgo de Samoa.