Miércoles, 27 de octubre de 1999 EL MUNDO periodico

X ANIVERSARIO / LA SOCIEDAD

LLEGA LA BRIGADA DE LOS CHALES


CARLOS G.-CALVO

El vestido de Agatha Ruiz de la Prada era un homenaje ecológico a Magritte: un fourreau estrecho cuajado de nubes blancas sobre un fondo celeste pálido rodeado de una bandeja en la que varias probetas albergaban rosas rojas. Agatha recibía a los invitados en la entrada del pabellón con un fondo de llamas, que parecía sacado de un nocturno napolitano con Vesubio y todo, puesto en escena por Els Comediants. Iba vestida de ella misma, al igual que otras dos diseñadoras, Carmela Rosso que llegó acompañada de su marido, Georges Shnura, y Elisa Bracci, que fue escoltada por el suyo.

Todas las demás señoras habían echado mano de sus diseñadores favoritos para vestirse como Nati Abascal que había hecho un pequeño mixing de los que más admira. En mi nota de ayer dije que la sevillana había comparecido toda recubierta de Valentino. Corrección: el vestido, los zapatos y el bolso eran del genial italiano, el abrigo de paño maravillosamente cortado, era de otro grande, Oscar de la Renta. Con Nati venía uno de los diseñadores jóvenes mas punteros en este momento, el mexicano Víctor Alfaro que, para que lo sitúen nuestros lectores, es de la quinta de Marc Jacobs y Michael Kors.

Hablando de diseñadores, vimos a Gilles Ricart acompañado de sus padres y a Joaquín Berao (y no Verao, como se nos coló ayer) que acaba de presentar su nueva colección de joyas en oro y diamantes.

Había mucha mundana elegante, como la decoradora Rosa Bernal, que estuvo con Javier y María Dolores Gómez de Liaño; Sisita Milans del Bosch, enfundada en terciopelo burdeos, que departió largo rato con Raúl del Pozo y Dolores Luca de Tena, que llevaba unos impresionantes pendientes en diamanté muy años 50. Antonia dell'Atte en Armani cautivó a todo el mundo con su infatigable buen humor, que no suele perder ni en los momentos más difíciles.

La fiesta pasará a la historia por los chales que llevaban casi todas las señoras al cuello, desde Ana Botella hasta la ministra Isabel Tocino, pasando por la escritora Lourdes Ventura. Parece que las españolas se han decidido, por fin, a enrolarse en La Brigada de las pashminas internacional.